Bocas del Toro, Panamá

La Parroquia Nuestra Señora del Carmen fue la primera parroquia creada en Bocas del Toro y fue fundada en 1883. El territorio tradicionalmente ha estado habitado por indígenas ngóbes, buglés, bribris y nasos, pero también por inmigrantes de las Antillas. Los libros parroquiales nos revelan que Monseñor José T. Paúl, sj, en junio de 1883, había creado la primera parroquia (la Virgen del Carmen) y bendecido el primer templo católico construido en la región.
Durante varios años, esta parroquia no superó los estrechos límites de la isla Colón y fue para latinos y criollos. El año 1917, con la llegada de los padres paulinos y la segunda visita de monseñor Rojas Arrieta podríamos decir que es el año de consolidación de la Iglesia católica en Bocas del Toro.
A finales del siglo XIX, llegó a la parroquia de Bocas del Toro el padre Pablo José Völk y en seguida realiza varias misiones a los ríos Teribe y Changuinola, territorio de los nasos, y a los ríos Krikamola y Gwaribiara, hábitat tradicional de los ngóbes y buglés, y hace que la parroquia e iglesia de Bocas del Toro sea una iglesia y parroquia de criollos y latinos, pero también de indios. Los padres Paulinos continuaron la labor del padre Völk en la cabecera de la parroquia y afianzaron su trabajo misionero y evangelizador entre los ngóbes y los nasos.
El año cuando llegó el Mons. Legarra, salieron los padres Paulinos y llegaron los Agustinos Recoletos. El mismo obispo, desde su llegada a la misión, ha recorrido los mares y ríos, montes y valles de la misión conociendo de cerca la realidad de nueva prelatura. Después de Mons. Legarra, Mons. Ganuza tomó la responsabilidad a la prelatura hasta el año 2008. Y El 1 de mayo 2008 el Papa Benedicto XVI lo nombra Obispo de Bocas del Toro (Panamá), y la consagración Episcopal el 21 de junio de 2008 en Bocas del Toro, Panamá.

En el año 2012, los Padres Agustinos se retiran de la Parroquia. Asume como administrador parroquial el Rev. P. Jorge Franklin Sarsaneda del Cid SJ, quien durante un año atendió pastoralmente la parroquia con especial interés por llegar a las comunidades indígenas del archipiélago.

En el año 2013, concretamente el día de s. José, asume como administrador parroquial el P. José Gwozdz SVD, para iniciar un proceso de evaluación y reconocimiento de este ministerio con la esperanza de que a corto plazo se suscriba un convenio con el Señor Obispo.

La experiencia fue muy positiva y a los dos años, el día primero de febrero del dos mil quince, se pudo suscribir un convenio entre el Obispo y el Superior General SVD. De este modo se garantizó la presencia permanente de dos sacerdotes verbitas en la Parroquia.

El P. Jose Gwózdz SVD (polaco) y el P. José Le Van Quoc SVD (vietnamita). Ahora, en el año 2021, la Parroquia Nuestra Señora del Carmen está dirigida por el Padre P. Alberto Kobha SVD, como el Párroco, el padre Yohanes Fajar Suwasono SVD y el Padre Geovani SVD.

Para conocer más información de la historia de la parroquia, puede ver la página web de la Prelatura de Nuestra Señora del Carmen

oBenigno Beltran SVD (PHC)

Los desafíos para la vida consagrada

“¡Vosotros no solamente tenéis

una historia gloriosa para recordar y contar,

sino una gran historia que construir!

Poned los ojos en el futuro, hacia el que el Espíritu os impulsa

para seguir haciendo con vosotros grandes cosas”.

(Vita Consecrata #110)

Cabalgando como caballos de carrera asustados, los jóvenes bailarines galopaban en escena al ritmo del Oppa Gangnam Style, cuya letra coreana ni siquiera entiendían, y que ha cosechado más de dos mil millones de visitas en YouTube. Bailaban onduleando como anacondas, vibrando como diapasones, alternando los pasos de baile, el cabalgar de un caballo y el movimiento para lanzar el lazo, que habían aprendido en descargas de YouTube y viendo la MTV, bailando como si no hubiera un mañana.

Los jóvenes bailarines eran escolares que habían abandonado los estudios con los misioneros del Verbo Divino, y que habían sido atraídos para volver a estudiar con el fin de obtener el diploma de secundaria a través de un programa educativo basado en la web, usando lecciones interactivas en Tecnología, Inglés, Literatura, Matemáticas y Ciencias. Todos ellos viven en un antiguo vertedero de basura llamado Smokey Mountain, en el distrito de Tondo, uno de los mayores barrios pobres del mundo, pero todos ellos tienen celulares y cuentas en Facebook, Twitter e Instagram. Han descargado cientos de videoclips de YouTube utilizando cámaras de mano tambaleantes. Los chicos juegan con videojuegos durante horas y las chicas también juegan con Candy Crush y ven películas de anime por Internet. Se han convertido en creadores de contenidos haciendo blogs; páginas web personales; una página Web para la escuela, un amigo, o una organización; obras de arte originales, fotos, historias o vídeos; y han subido cientos de videos desde sus smart phones a YouTube.

Yo fui disc jockey en una radio durante un par de años, cuando estuve de misionero en Smokey Mountain. Ponía música rock y escuchaba las llamadas que entraban de los adolescentes. A menudo los invitaba a venir en grupos para charlar sobre cosas que consideraban importantes. A veces venían con sus padres, en otras ocasiones se trataba de un grupo de gays adolescentes para hablar sobre el acoso escolar que experimentaban y su búsqueda de lo espiritual. Descubrí que estos jóvenes de ahora ya no piensan ni creen de la misma forma que mi generación. Ellos construyen su mundo en webs y redes sociales. Crean hitos en su línea de vida a partir de imágenes, no de la palabra impresa. Ven conexiones entre la música, la espiritualidad y la búsqueda de sentido.

Estos son los nativos digitales modelados por su relación con la tecnología. La tecnología ha llegado a ser tan intrínseca y fundamental para ellos que muchos de ellos renunciarían primero a uno de sus sentidos corporales que a la conectividad de sus aplicaciones, androides y ordenadores portátiles. Es la tecnología la que da forma a sus actitudes hacia la comunidad y la verdad, y les permite volver a concebir la justicia en un contexto global. Son más inteligentes que sus predecesores, más tolerantes con la diversidad y con el valor de la libertad de elección. Quieren divertirse, incluso en el trabajo y la escuela. La velocidad es normal y la innovación es parte de sus vidas.[1] Tienen una mayor red de relaciones sociales en la Web. Una encuesta de McCann Worldgroup a 7.000 jóvenes de todo el mundo mostró que los encuestados valoran altamente las conexiones (la necesidad de relaciones y la comunidad), la verdad (la necesidad de ver las cosas como son) y la justicia (la necesidad de justicia social o personal, para hacer lo que es correcto, como activista).

El reto para los religiosos es cómo hacer visible a los ojos de estos jóvenes los rasgos característicos de Jesús e invitar a aquellos que se sientan llamados a unirse a sus comunidades religiosas. Tienen que ayudar a formarlos para adquirir el conocimiento, las habilidades y la comprensión que necesitan para prosperar en una democracia del siglo XXI y fomentar una sociedad que es innovadora, competitiva, y compasiva. Tienen que estar preparados para ser líderes de compasión en un mundo interconectado, para que haya esperanza de un futuro justo y sostenible. Los religiosos, para poder prosperar, tienen que ayudar a guiar a estos nativos digitales a escuchar la llamada divina a la vida consagrada: «La vida consagrada, enraizada profundamente en los ejemplos y enseñanzas de Cristo el Señor, es un don de Dios Padre a su Iglesia por medio del Espíritu. Con la profesión de los consejos evangélicos los rasgos característicos de Jesús —casto, pobre y obediente—tienen una típica y permanente « visibilidad » en medio del mundo, y la mirada de los fieles es atraída hacia el misterio del Reino de Dios que ya actúa en la historia, pero espera su plena realización en el cielo. «(Vita consecrata # 1).

Esto también ayudará a la supervivencia de la Iglesia en una economía política global cada vez más materialista y secularizada. San Juan Pablo II continuó su Exhortación Apostólica: “Los jóvenes no se dejan engañar: acercándose a ustedes quieren ver lo que no ven en otra parte. Tienen una tarea inmensa de cara al futuro: especialmente los jóvenes consagrados, dando testimonio de su consagración, pueden inducir a sus coetáneos a la renovación de sus vidas. El amor apasionado por Jesucristo es una fuerte atracción para otros jóvenes, que en su bondad llama para que le sigan de cerca y para siempre.»(Vita consecrata # 109). En 1997, San Juan Pablo II instituyó la celebración para destacar que el Día de Oración por la Vida Consagrada que tenía tres propósitos diferentes: Alabar al Señor por el don de la vida consagrada, promover la vida consagrada entre todo el pueblo de Dios, y celebrar «la maravilla» realizada por Dios en las personas consagradas.

El Papa Francisco ha lanzado un reto a los hombres y mujeres consagrados, invitándolos a una vida de coraje, comunión y alegría al proclamar un Año de la Vida Consagrada (30 de noviembre 2015, primer domingo de Adviento, hasta el 2 de febrero 2016). Esto proporcionará ayuda a las comunidades religiosas en un momento de crisis en la Iglesia «para evangelizar nuestra vocación y para dar testimonio de la belleza de la «sequela Christi» en las muchas maneras en que nuestras vidas se expresan.» El Cardenal Joao Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de vida Apostólica, declaró durante una conferencia de prensa para explicar el evento.[2] Esto es también para celebrar los 50 años del Vaticano II, especialmente el documento sobre la vida religiosa Perfectae Caritatis. El Papa Francisco afirmó que el primer objetivo es «mirar hacia el pasado con gratitud.» El segundo objetivo es «vivir el presente con pasión». El tercer objetivo es «abrazar el futuro con esperanza.»[3]

Además de comunicar a los jóvenes los ideales de la vida religiosa, los desafíos que enfrentan las personas que viven la vida consagrada hoy son también las emergencias mundiales (la pobreza masiva, los conflictos internacionales y el cambio climatico) y la nueva manera de entender el mundo provocada por la ciencia y la tecnología.

Muchos científicos no creen en una deidad personal es por ello que tenemos que dialogar para explicar por qué creemos en una realidad trascendente. Tenemos que mantener este diálogo desde su campo, por lo que sugerimos aquí que los religiosos estén familiarizados con los hallazgos de la ciencia con respecto a la realidad del universo que habitamos, no importa lo difícil que sean los conceptos científicos que se emplean para describirlo.

La Sociedad del Verbo Divino es una congregación religiosa misionera que trabaja entre los pobres, los marginados y los desfavorecidos, para ayudar a traer la plenitud de la vida a los demás y hacer visibles la bondad y el amor de Dios.[4] Los Misioneros del Verbo Divino, primero y ante todo, predican el Evangelio y comparten la Palabra de Dios para llevar el consuelo a los necesitados, la paz a los que sufren y, a través de su vida y servicio, ayudar a construir comunidades vibrantes de fe. Tratan de comprender y expresar su experiencia y conocimiento de la Palabra a través de la oración y de culto, y para permitir que la dimensión social de esta experiencia y conocimiento lleguen a ser un principio de vida y acción de sus comunidades religiosas.

Los Misioneros del Verbo Divino han optado por el diálogo profético como la forma de hacer la mission, que se define por la alegría, la misericordia y el compromiso.[5] El diálogo profético significa en principio hablar con valentía, pero también compartir ideas con verdadera humildad. El desafío es cómo llegar al mundo del otro por el bien de la comprensión mutua con el fin de encontrar una nueva forma de comprender el mundo sin traicionar el compromiso de cada uno y su opción fundamental.[6] El reto es también entablar un diálogo profético con los que buscan la fe, los pobres, los de otras culturas y personas de diferentes creencias religiosas. Las cuatro dimensiones características de diálogo profético son la animación misionera; el Apostolado Bíblico; la Justicia, Paz e Integridad de la Creación; y, las Comunicaciones Sociales.

El principal reto es mantener un diálogo profético con los que buscan la fe. Aunque muchos están buscando la fe en el mundo de hoy, también hay otros que niegan la fe en una realidad trascendente. Muchos de estos son militantes contra las religiones organizadas.[7] Algunos incluso están pidiendo su extirpación. La Visión de Papa Francisco de la Iglesia es la de una Iglesia misionera en diálogo con los pobres, los jóvenes, los ancianos, e incluso con los no creyentes. En la encìclica Evangelii Gaudium, declaró que: » La fe no le tiene miedo a la razón; al contrario, la busca y confía en ella, porque «la luz de la razón y la de la fe provienen ambas de Dios».» (# 242)

La evangelización está atenta a los avances científicos y desea derramar sobre ellos la luz de la fe y la ley natural, por lo que se mantendrá respetuosa de la centralidad y el valor supremo de la persona humana en todas las etapas de la vida. Toda la sociedad puede enriquecerse gracias a este diálogo, que abre nuevos horizontes para el pensamiento y amplía las posibilidades de la razón.

Por otra parte, el ateo Richard Dawkins ha escrito que el universo exhibe «precisamente las propiedades que esperaríamos que hay, en el fondo, en algo sin ningun diseño, mingun propósito, ningún mal, y ninguna bondad, nada más que indiferencia ciega y despiadada.»[8]

San Arnoldo era profesor de matemáticas. Ganó premios por sus experimentos científicos, y así transmitió una larga tradición de investigación científica entre los miembros de la Congregación. Tenía un amor profundo y duradero por la Trinidad. Lo que dio cohesión a la vida San Arnoldo era la Trinidad, el Dios trino

Aparte del desafío del diálogo profético con los jóvenes, el ateísmo y la secularización también plantean grandes desafíos para la vida religiosa hoy. A San Arnoldo Janssen le hubiera encantado, como matemático y científico, asumir estos desafíos de hoy. ¿Cómo podemos afrontar esos desafíos?

¿Es el universo, en última instancia, algo sin sentido e incomprensible? ¿Se compone completamente de partículas físicas? El cosmos debe ser el contexto, el más amplio posible, más allá incluso de la teoría darwiniana de la evolución y el origen de las especies, en el que estas cuestiones de ultimidad testimoniadas por la vida consagrada deben plantearse, porque surgimos de este proceso creativo y somos convergentes siendo nosotros mismos. De este modo, podríamos tal vez cerrar la antigua brecha entre la religión y la ciencia. Estamos continuamente en evolución. Mejorar la calidad de nuestra vida y el ecosistema del cual depende nuestra vida es el principal objetivo de desarrollo a la luz del anhelo humano innato de plenitud y arraigo.

Me gustaría sugerir aquí que cualquier debate sobre los nuevos modos de ser religiosos y los desafíos a los que se enfrenta la vida consagrada, deben hacerse en el contexto del universo convergente según lo descrito por la nueva ciencia. En el contexto de este cosmos dinámico en desarrollo, los que viven la vida consagrada deben hacer frente a los desafíos planteados por los que ven el universo de manera diferente y queremos «dar cuenta de nosotros mismos, con nuestros rasgos humanos peculiares en evolución – siendo conscientes, racionales, consecuentes, con libre albedrío, como seres humanos socials y políticos – en un mundo que sabemos que consiste independientemente de partículas físicas incoherentes y sin sentido».[9]

El Cosmos evolutivo

«Hay algo en marcha en el universo,

algo que se parece a la gestación y el parto «.

(Pierre Teilhard de Chardin)

Todo el universe, tal como ha sido revelado por la ciencia moderna, especialmente después del descubrimiento de la mecánica cuántica, es una realidad auto-trascendente. Este universo es convergente – es un constante proceso de llegar a ser y después en hacerse cada vez más complejo y más consciente a medida que evoluciona al espíritu.[10] El proceso cósmico es el continuo desarrollo de las redes interconectadas de campos cuánticos, ya que se abre a nuevas posibilidades. El universo es en si un conjunto en evolución dinámica de redes capaces de crear fenómenos siempre nuevos y cada vez más complejos. Va más allá de sí mismo ya que consolida las fuerzas, los campos y las energías que lo componen. Trasciende a si mismo, ya que se desarrolla hacia mayores niveles de complejidad y convergencia. El cosmos continuamente llega a ser más; es incesantemente creativo sin romper ninguna ley física. El universo posee una capacidad inesperada para los nuevos tipos de comportamiento y la autoorganización desde el momento de la explosión primordial que lo hizo comenzar hace 13,8 mil millones años.[11]

El universo convergente, por definición, todavía no ha terminado. ya que se caracteriza por el cambio dinámico y la auto-trascendencia. Fuerzas y procesos cuánticos interactúan en cada etapa de la evolución cósmica, siendo cada etapa aún más compleja e inteligente que la anterior. Cada uno de los cambios que se producen al evolucionar el universo consiste en la aparición de nuevos atributos y la aparición de la variedad. La aparición y la divergencia son seguidos por la convergencia a través de procesos que implican la ruptura de la simetría y la búsqueda de nuevas combinaciones de todo el tiempo. Y entonces surgen y se conectan propiedades nuevas e impredecibles.

El universo está constantemente transformándose en una miríada de formas nuevas, con nuevos atributos que van desde las formas más elementales de la materia emergente, tales como el magnetismo y la gravedad, a los fenómenos más exóticos como la superconductividad, el entrelazamiento cuántico, y después la vida – finalmente, para converger en la conciencia, la auto-reflexión y la inteligencia misma. Con el auto-conocimiento llegó el significado, el valor y la intencionalidad. Los muones y los gluones, los leptones y los quarks, la materia oscura y los bosones, los protones y los electrones, fluctuaciones cuánticas y eventos cinéticos interactúan y generan comportamientos en el universo convergente que no se encuentran en los propios elementos interconectados. La cualidad que más afecta del universo convergente es su falta de claridad. Cuanto más se comtempla, más misterioso, impermeable y desorientador resulta.

El cosmos es un todo indivisible e ininterrumpido, sin embargo, es algo más que la suma de sus partes. En este viaje cósmico hacia el futuro, lo importante no son sólo las partes o sólo el conjunto, sino las relaciones entre ellos. Si queremos entender la capacidad del universo para la auto-organización y cómo llegó a converger en el espíritu, la conciencia de sí y la libertad, tenemos que ver el todo y sus partes como patrones co-dependientes y co-desarrolladores en una red de interconexión de los sistemas. Cada estructura es la manifestación de un proceso subyacente, en todo dentro de las totalidades. En última instancia, no hay partes en absoluto, sólo patrones en una red dinámica de relaciones que con el tiempo se convierte en totalidades más complejas y más conscientes. La realidad de esta constante evolución es, por su propia naturaleza, la interrrelación – la concretización de los patrones interconectados y organizados de energía condensada dentro de los campos, o las ocasiones, o los procesos, en el continuum espacio-tiempo. La biosfera junto con todo el cosmos es una unidad creativa auto-consistente.

Los miembros de las comunidades religiosas son también dramatis personae en un universo que ofrece siempre nuevas posibilidades, pues llevamos dentro de nosotros las semillas de la creatividad y la imaginación, viviendo la vida consagrada en el momento presente con atención plena y agradecida, con el fin de crear el futuro. Nuestros valores y nuestro anhelo de ultimidad son elementos reales en el universo convergente. Ellos guían nuestras decisiones que ayudan a dar forma a la futura dirección de la evolución. La tarea humana es evolucionar conscientemente. Esto implica la profundización de nuestra humanidad y personalidad a través de la auto-trascendencia, la relacionalidad y la creatividad. Cada ser humano está impulsado por la aspiración de saber lo que es esencial, lo que es real, lo que es verdad, y esto es aún más cierto para aquellos que viven la vida consagrada. Es en el contexto del universo convergente donde la Trinidad debe considerarse hoy en día, y a esta luz comprender también el lugar de las comunidades religiosas y los consejos evangélicos. Para ello, tenemos que decir adiós a la validez de la preconcepcion hermenéutica de la vida religiosa y los votos de pobreza, castidad y obediencia.

Los que viven la vida consagrada no pueden pasar por alto las raíces cósmicas del imperativo biológico debido a que viven en un universo en el que algo inimaginablemente vasto y con un propósito está desarrollándose, y al mismo tiempo observar cómo el planeta está reuniendo un enorme impulso en un curso insostenible hacia una eventual destrucción. Los acontecimientos se mueven más rápido que nuestra capacidad para entenderlos. La velocidad del cambio es superior a nuestra capacidad de adaptación. El poder de nuestra tecnología supera a nuestro desarrollo moral interior. Nuestros valores fundamentales están a menudo abrumados por el poder de nuestras herramientas. Hemos perdido nuestra brújula moral. No podemos encontrar nuestro rumbo.[12] Las personas que viven la vida consagrada son más necesarias que nunca para mostrar la dirección correcta hacia donde la humanidad debe ir.

Algo no va bien en nosotros. Albert Einstein comentó que nos hemos convertido en gigantes tecnológicos, pero en pigmeos éticos. Por ejemplo, el mundo gasta al año un billón de dólares en armas de guerra, mientras que mil millones de seres humanos ganan solo un dólar al día. Cada día, 26.000 niños mueren de hambre y enfermedades prevenibles en los países menos desarrollados. Esto resulta en 182.000 a la semana y de 9,49 millones de niños que mueren cada año. Un pequeño porcentaje de lo que el mundo gasta en armas de destrucción puede alimentar y educar a los pobres del mundo, y proporcionarles atención sanitaria. El abastecimiento de agua potable para todos en el planeta sólo costaría 20 mil millones. El mundo lograría con mayor eficacia la paz si luchara contra la pobreza, según el Papa Benedicto XVI en su mensaje de la Jornada Mundial de la Paz en 2009. Advirtió que inmensos gastos militares desvían los recursos para los pobres y crean bolsas de subdesarrollo y de desesperación que se convierten en focos de inestabilidad, tensión y conflicto. Las emergencias mundiales, especialmente la pobreza, el terrorismo y el cambio climático, plantean un serio desafío a la razón de ser de las comunidades religiosas.

Este es uno de los mayores desafíos para la vida religiosa hoy: Cómo confrontar las estructuras de injusticia y violencia que caracterizan a la economía política global. La ciencia y la tecnología pueden convertirse en armas de terror que destruyen el medio ambiente y producen armas químicas de destrucción, nuevos virus o alimentos modificados genéticamente que producen reacciones tóxicas y producen la felicidad mediante el ajuste de los niveles de varias sustancias químicas en el cerebro. Los religiosos tienen que ayudar a formar a los jóvenes a distinguir entre los usos éticos y no éticos de los descubrimientos científicos y tecnológicos. El mundo necesitará una guía práctica sobre cómo dirigir las futuras innovaciones para que la ciencia y la tecnología sigan siendo nuestros siervos y no nuestros amos.

Por lo tanto, los religiosos tenemos que permitirnos estar abiertos a la responsabilidad ética y la investigación estética, hacia una forma integral de llegar a ser, en este mundo en evolución, que es nuestro hogar sagrado. En un universo convergente, la evolución es la principal manera de entender el mundo y nuestro lugar en él, y de elegir nuestra actitud moral hacia la tierra. Desde la perspectiva trinitaria, la naturaleza dinámica del universo nos habla «de la casa en la que el Creador amoroso nos ha puesto».[13] Y así, nuestro destino y la del cosmos convergente están entrelazados.

La vida está siempre en movimiento hacia una mayor unión en este universo convergente, porque para los SVD el Verbo Divino es su fuente y su meta, pues mantiene este universo convergente unido, por lo que sigue siendo un todo coherente, incluso cuando se diversifica, incluso si se producen con regularidad eventos de extinción. Esto es lo que significa ser religioso: La creatividad en el universo en evolución se fundamenta en el Verbo Divino, que por lo tanto está en el corazón del proceso evolutivo. Como portadores privilegiados de la trascendencia, cada persona debe ser lo que realmente debe ser, y llegar a ser constantemente más de lo que es, como un centro de conciencia y libertad en el proceso evolutivo. Los religiosos tienen que ser los primeros en llegar a ser auténticamente humanos, siendo fieles al dinamismo innato dentro de ellos, al anhelo humano de ultimidad. Deben moverse constantemente hacia delante, hacia la plenitud, para llegar a ser seres completos y plenos en el camino hacia el futuro.[14]

Nuevas formas de ser religioso en un Universo convergente

«Estad siempre preparados, sed siempre fieles a Cristo,

a la Iglesia, a vuestro Instituto y al hombre de nuestro tiempo.

De este modo Cristo os renovará día a día,

para construir con su Espíritu comunidades fraternas,

para lavar con Él los pies a los pobres,

y para dar vuestra aportación insustituible a la transformación del mundo”.

(Vita consecrata, # 110)

Como una comunidad religiosa en el siglo XXI, los Misioneros del Verbo Divino tienen que dar su testimonio de cómo «la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros» en el contexto de un universo convergente, de un universo en evolución. A la luz de la nueva ciencia, los religiosos no puede retirarse del ámbito público a una teología “anti-atea de trincheras” y esconderse en los pliegues de las pequeñas comunidades de fe de los anawim. En vez de esto, debemos dar un testimonio más eficaz dentro de la cultura global en la plena conciencia de cómo la ciencia moderna describe la realidad a través de sus métodos empíricos. No podemos ser selectivos cuando abrazamos la comprensión científica del mundo. Tenemos que reconocer el universo convergente como el escenario en el que se representa el drama y el esplendor del amor de Dios, y el contexto de un orden moral metafísico profundo y espiritualmente vivo.

Las congregaciones religiosas de todo el mundo están luchando con una alarmante disminución de las vocaciones, los miembros envejecen rápidamente. Entre ellas existe una enorme cantidad de ideas diferentes sobre cómo proceder. Las comunidades religiosas tampoco son inmunes al individualismo y al relativismo del mundo de hoy. Estos fenomenos disminuyen su vitalidad. Frente a estos retos, hay necesidad en las comunidades religiosas de penetrar más profundamente en el misterio de la Trinidad a la luz del cosmos en evolución. Necesitamos una transformación radical de nuestras percepciones, pensamientos y valores. Tenemos que dejar atrás la comprensión newtoniana del cosmos como un sistema mecánico compuesto de partículas elementales de existencia independiente, dejar la visión cartesiana del cuerpo humano como una máquina, dejar la visión darwiniana de la vida en sociedad como la supervivencia del más fuerte, y dejar la creencia capitalista del progreso material ilimitado que se logra a través del crecimiento económico y tecnológico.

La vissión del cuerpo humano como una máquina y de la mente como una entidad separada está siendo reemplazada hoy por una visión que no sólo ve el cerebro, sino también el sistema inmune, los tejidos corporales, e incluso cada célula como un sistema cognitivo y vivo. La evolución ya no se ve como una lucha competitiva por la existencia, sino más bien como una danza de cooperación en el que la creatividad y la aparición constante de la novedad son las fuerzas impulsoras. Y con el nuevo énfasis en la complejidad, las redes y los patrones de organización, están surgiendo lentamente una nueva ciencia de la calidad.[15] Este debería ser el contexto para volver a pensar sobre el significado de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia.

Tenemos que encarnar en nuestras comunidades religiosas la postura ética que tenemos que tomar a la luz de las emergencias globales. Según se desarrolla la historia, el mundo se vuelve cada vez más globalizado. Los pueblos se hacen cada vez más conscientes de pertenecer a una comunidad de naciones. La vida consagrada debe ayudar a las personas a lidiar con las fuerzas que dan forma a su congregación y al mundo, aceptando las ventajas que el progreso y la tecnología traen, con los problemas globales que vienen con ellas. Al Gore señalaba las causas fundamentales del cambio que están dando forma al curso de la historia humana: La mayor globalización que jamás haya habido, las revoluciones digitales e informáticas, los cambios en el equilibrio del poder político, económico y militar en el mundo de hoy, el crecimiento insostenible del consumo que está agotando rápidamente los recursos del planeta, las revoluciones en la investigación científica y la interrupción de la relación entre los seres humanos y los ecosistemas del planeta.[16]

Los cambios en la vida religiosa fueron autorizados por el Concilio Vaticano II, y otras transformaciones han sido provocadas por la falta de vocaciones, por el envejecimiento de las comunidades religiosas y por el surgimiento del individualismo en la vida religiosa, además del cierre de muchas parroquias y el escándalo de los sacerdotes pedófilos. La Perfectae Caritatis puso la castidad, la pobreza y la obediencia (# 12, 13, 14), en una luz eminentemente sobrenatural, basada en la fe, la esperanza y el amor. La radicalidad de sus implicaciones fue claramente establecida. John Feehan declara que, de frente a la crisis antes citada, los votos evangélicos nunca han sido más relevantes que ahora, sólo se necesita una interpretación de ellos más esencial. La Pobreza, escribe, «es no querer más de lo que necesitamos para cumplir con nuestro papel en la vida. Es saber cuando tenemos suficiente. Es el respeto por las cosas de la creación, de modo que aborrezcamos el desperdicio y el abuso de los bienes materiales». Esto podría proporcionarnos nuevas orientaciones para la gestión de los bienes económicos y el capital de las congregaciones religiosas. La castidad, continúa Feehan, es la disposición que pone el amor antes de todo lo demás, en el sentido de cuidar a todas las demás personas, relacionado con el cuidado y la preocupación que tenemos por nosotros mismos. La obediencia es la voluntad de vivir nuestras vidas de acuerdo con el modelo para el comportamiento humano que surge de la experiencia profunda y el encuentro con la creación.[17] Tenemos que poner el voto de obediencia en el contexto de aprender el significado de la cooperación, la reciprocidad y la simbiosis.

Los religiosos deben ser intencionalmente modelos de un cambio significativo en sus comunidades, con el fin de dar testimonio de los objetivos estratégicos que puedan atender a las emergencias globales. Las situaciones de emergencia que estamos enfrentando hoy nos podrían desafiar a pensar más profundamente sobre nuevos modos de ser religioso. Como dijo Wendell Berry, «Puede ser que cuando ya no se sabe qué camino tomar, es que hemos llegado a nuestro verdadero viaje. La mente que no está desconcertada no se emplea. El caudal interrumpido es el que hace ruido».[18] Las emergencias globales a las que se enfrenta el mundo también podrían ser una oportunidad para que los que viven la vida consagrada logren un cambio transformador en la conciencia y el comportamiento que les permita realizar los esfuerzos necesarios para crear un futuro más brillante. ¿Cómo se pueden desarrollar nuevas formas de ser religioso en el posicionamiento de lo que sería necesario para crear un mundo mejor para todos, a través de la formación de seres humanos productivos que creen un impacto colectivo de nuevas posibilidades y que vivan una vida más abundante?

La Iglesia es una comunidad en la que los creyentes pueden ser considerados responsables de los modelos que Jesús nos mostró. Por lo tanto, tiene que estar a la altura de su nombre de «católica» universal, que abarca a todos como hermanos sin importar la raza, el credo, el sexo, la condición económica y social, abrazando la fe en la Trinidad y haciéndola inteligible y relevante para la vida de las personas. Tenemos que reconocer el fracaso de nuestras invenciones humanas para crear la plenitud que soñamos, y redescubrir la plenitud que se ofrece a través de Jesús en la cruz y nuestra fe en el Dios Uno y Trino. La fe en Dios Uno y Trino debe proporcionar a las personas que viven la vida consagrada la orientación, la energía y la resistencia para renovar la faz de la tierra.

Vivir según los consejos evangélicos no es tanto un medio para alcanzar la perfección personal, sino un testimonio de lo que el pueblo de Dios debe hacer y llegar a ser para recibir lo más perfectamente posible lo que Jesús le ha prometido: «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia «(Jn 10,10).

Traducido del inglés por Pedro de Dios Martín SVD

 

 

[1] Ver Don Tapscott, Grown Up Digital: How the Net Generation is Changing the World, McGraw-Hill, 2009. Para una opinion contraria; ver Mark Bauerlein, The Dumbest Generation: How the Digital Age Stupefies Young Americans and Jeopardizes our Future, quien afirma que la generación de gente joven ahora es superficial, distraída y escasmente es cpaz de centrarse en algo; ver tambien Howard Gardner y Katie Davis, The App Generation: How Today’s Youth Navigate Identity, Intimacy and Imagination, Yale University Press, 2013.

[2] “Presentacion del Año de la Vida Consagrada: Despertad al mundo con testimonio proféttico que recuerda el testimonio de nuestros fundadores” Ciudad del Vaticano, 31 de enero 2014 (Servicio Vaticano de Información)

[3] Mensaje del Papa Francisco para el Año de la Vida Consagrada, Ciudad del Vaticano, 21 de noviembre, 2014. http://www.zenit.org/en/articles/pope-francis-message-for-the-year-of-consecrated-life

[4] Prologo, Constituciones de la Sociedad del Verbo Divino, Roma, 2001. La “Palabra” en griego es Logos, y en Latín Verbum.

[5] Ver Stephen Bevans y Roger Schroeder, Prophetic Dialogue: Reflections on Christian Mission Today, New York: Orbis Books, 2011.

[6] Ver En diálogo con el nº.7, Roma, 2007. Trata el tema del Diálogo Profético: Historias, Imágenes y pensamientos Bíblicos , El diálogo profético tomma las dimensiones características de la animación misionera. Apostolado bíblico, paz e integridad de la creación y comunicaciones sociales.

[7] Ver, sin embargo, Elaine Howard Ecklund, Science vs. Religion: What Scientists Really Think, Oxford University Press, 2010. Ecklund encuestá a casi 1,700 científicos y entrevistá a275 de ellos. Casi el 50% de ellos son religiosos. Muchos otros son lo que llama «emprendedores espirituales» que buscan formas creativas para trabajar con la tension entre ciencia y fe fuera de los moldes de las religions tradicionales. Sólo una pequeña minoría son activamente hostiles a la religion.

[8] Richard Dawkins, River Out of Eden, New York: Basic Books, 1996, p. 120, ver ebook: download.iranville.com/…/index.php?dir…River+out+of+Eden.pdf

[9] Ver Prefacio, John Searle, Making the Social World: The Structure of Human Civilization, Oxford University Press, 2010.

[10] He debatido esta nueva forma de mirar al mundo en Faith and Struggle on Smokey Mountain: Hope for a Planet in Peril, New York: Orbis Books, 2012. La traducción al alemán: Kirche auf der Kippe: Biografische pastoral und religionspaedagogische Dokumente von den Philippinen, Lit Verlag, Berlin, 2014.

[11] En biología evolutiva, la evolución convergente normalmente describe In evolutionary biology, convergent evolution usually describes la evolución independiente de características similares en especies de diferentes linajes. Por universo convergente aquí se quiere decir que todas las cosas en el cosmos son impulsadas por un dinamismo interior que se hacen más complejos y más conscientes en el proceso de evolución desde el Big Bang hasta el final del tiempo a través de la combinación de la contingencia, la selección y la autoorganización . Mientras que los organismos se hacen más complejos y más conscientes, también se vuelven más integralmente un todo.

 

[12] George Soros, el polémico multimillonario financiero, dijo que la sociedad ha perdido su ancla, porque el culto del éxito ha reemplazado la creencia en los principios. La gente, inseguroa de lo que qre apoya, cada vez más se basa en el dinero como criterio de valor, la adoración de la magia del mercado, impulsada por el vacío humano que quiere (pero no puede) llenar con mas y más bienes y servicios. Ver Stan G. Duncan, The Greatest Story Oversold: Understanding Economic Globalization, Orbis Books, New York, 2010, p. 44. Joseph A. Maciariello and Karen E. Linkletter escriben que la gestión empresarial ha perdido el rumbo. El pueblo estadounidense está viendo cada vez más, los negocios no éticos, inmorales e incluso criminales como la norma Los autores de Drucker’s Lost Art of Management: Peter Drucker’s Timeless Vision for Building Effective Organizations, McGrawHill, New York, 2011, sugieren que la vision de Drucker del empresariado como un arte liberal pone los negocios de nuevo en marcha

 

[13] Ilia Delio, The Emergent Christ: Exploring the Meaning of Catholic in an Evolutionary Universe, New York: Orbis Books, 2011, p. 2.

[14] Ver Diarmuid O’Murchu, Evolutionary Faith: Rediscovering God in Our Great Story, New York: Orbis Books, 2002. Diarmuid escribe que la próxima evolución de la humanidad unirá a la humanidad con la vida del planeta y nos acercará a Dios Ver tambien su Quantum Theology: Spiritual Implications of the New Physics, Crossroads, 2004, donde muestra como la teoría cuántica desenreda profundas cuestiones teológicas..

 

[15] Fritjof Capra, The Science of Leonardo: Inside the Mind of the Great Genius of the Renaissance, New York: Doubleday, 2007, pp. 264-65.

[16] Al Gore, The Future: Six Drivers of Global Change, New York, Random House, 2013.

[17] John Feehan, The Singing Heart of the World: Creation, Evolution and Faith, New York: Orbis Books, 2012, p. 173-174, donde se exige la presentación de los consejos evangélicos dentro del ámbito de la constelación de virtudes que caracterizarían una vida humana verdaderamente racional y sensible.

[18] Esta cita es del ensayo de Berry “Poetry and Marriage: The Use of Old Forms,” in Standing by Words: Essays, Counterpoint, 2011.

Hno. Guy Mazola, SVD (GEN)

En la exhortación apostólica Vita Consecrata, el Papa Juan Pablo II dijo: «Siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el Sínodo ha expresado su gran estima por el tipo de vida consagrada en el cual los Hermanos religiosos proporcionan valiosos servicios de diversa índole, dentro o fuera de la comunidad, participando de esta manera en la misión de anunciar el Evangelio y dar testimonio de él con caridad en la vida cotidiana.» (# 60) A pesar de este reconocimiento de la Iglesia sobre el papel de los Hermanos religiosos, hay muchos que tienen todavía una idea vaga sobre la Vocación del Hermano.

¿Por qué elegì ser Hermano? Esta es una pregunta que me han hecho muchas veces de una u otra forma. Hoy en dia, probablemente no haya ningún Hermano religioso al que no se le haya hecho la pregunta de por qué eligió ser Hermano en lugar de sacerdote. En general, la vida del Hermano religioso todvía no se valora ni se entiende, a pesar de los muchos escritos sobre la promoción de la vocación de los Hermanos religiosos en la Iglesia y en la Congregación. De hecho, a la vocación del Hermano y a su ministerio se les ha dado la debida importancia y ha conseguido un mayor impulso en hacer de los Hermanos ministros de Cristo más relevantes en el mundo de hoy. Nuestra Congregaciòn ha estudiado la situación de los Hermanos organizando dos Asambleas Generales sobre la Vocación de los Hermanos en 1994 y 2009.

Este artículo representa un intento nuevo intento de concientización sobre el papel de los Hermanos en la Iglesia y en el mundo contemporáneo de hoy. Aquí, como religiosos laicos, queremos expresar nuestra alegría por seguir a Cristo, enfatizando nuestra confianza ilimitada e inquebrantable en el Señor y tratar de responder mejor a los desafíos de la misión en nuestro mundo actual.

Papel de los Hermanos religiosos en la Iglesia

Los Hermanos religiosos comparten con todos los cristianos la dignidad común del bautismo, por el cual la persona está unida a Cristo y llamada a la santidad y a la misión de la Iglesia. A través del bautismo cada cristiano se convierte en hijo de Dios y entra en una relación especial con Dios como Padre. Aquí es donde los Hermanos religiosos encuentran su identidad. Al profesar públicamente sus votos, que gozosamente los libera para vivir para Dios y sirviendo a las necesidades materiales, educativas y espirituales de toda la Iglesia, el Hermano religioso se convierte en un hermano para todos, de una manera especial, como persona consagrada. Por lo tanto, todo lo hacen en el nombre de Cristo, es decir, sus actividades fluyen de su identidad. Así, la esencia de su consagración no se basa en lo que hacen, sino en por qué lo hacen.

El Papa Juan Pablo II, en Vita Consecrata, dijo: «Consideramos que el término «Hermano» encierra una rica espiritualidad. Estos religiosos están llamados a ser hermanos de Cristo, profundamente unidos con él, el primogénito de muchos hermanos (Rom 8:29); Hermanos entre sí, en el amor mutuo y la cooperación en la Iglesia en el mismo servicio de lo que es bueno; Hermanos de todo ser humano, en su testimonio del amor de Cristo para todos, especialmente hacia los más pequeños, hacia los más necesitados; Hermanos para una mayor fraternidad en la Iglesia.» (# 60)

Estas palabras del Papa Juan Pablo II resumen así la explicación que se puede dar para subrayar el papel de los Hermanos en la Iglesia: Ser un signo de la presencia del Reino y de los valores que trascienden todas las cosas efímeras, una expresión de comunión en Cristo.

La Vocación de los Hermano debe acercarlos a las personas cuando se sienten más alejados de Dios. Ellos testimonian que el compromiso con el Reino implica también el esfuerzo por construir, aquí y ahora, un mundo más humano y servicial, y que el amor de Cristo conlleva el amor a la humanidad, especialmente a los más débiles y necesitados. Esta debería ser la alegría de ser HERMANOS para los otros, como el Papa Francisco declaró durante el encuentro de Hermanos religiosos y Hermanas en Corea del Sur: «La firme convicción de ser amado por Dios está en el centro de su vocación: ser para otros un signo tangible de la presencia del Reino de Dios, un anticipo de las alegrías eternas del cielo. Aunque esta alegría se manifiesta de manera diferente en diferentes situaciones, siempre perdura a pesar de las dificultades, porque tiene sus raíces en el misterio de la misericordia del Padre revelado en el sacrificio de Cristo en la cruz.»[1]

Al ser Hermanos, nos regocijamos en la existencia misma de las personas, con todos sus intentos de búsqueda de vida y amor, sean cuales sean. La Iglesia debe ser un medio especial para que las personas descubran que Dios se complace en ellas. Y esto tiene que ver con el ministerio de los Hermanos.

Desafíos

Como se mencionó anteriormente, aunque el Vaticano II introdujo muchos cambios con respecto a la vocación laical en la Iglesia, la implementación de estos cambios es todavía muy lenta. Es lamentable darse cuenta de que las «autoridades competentes de la Iglesia, incluso en los más altos niveles, todavía están luchando para entender la identidad y el papel del Hermano en la Iglesia de hoy»[2] Cuando las mismas autoridades no tienen una visión clara, eso afecta al conjunto de los Hermanos. Todo esto hace que nos ocupemos constantemente con las autoridades pertinentes y construyamos positivamente nuestra imagen e identidad en la vida de la Iglesia.

El intento de reafirmar el papel del Hermano en la misión significa efectivamente el servicio a las personas, siendo siervos en la Iglesia, pero este papel de siervos también puede institucionalizarse si es necesario. «Más allá del esfuerzo, cada Hermano debe esforzarse para aclararse a sí mismo lo que significa hoy SER un Hermano y dar forma a un sentido renovado de la misión, basado en una identidad renovada. Aquí existe la necesidad de un esfuerzo corporativo entre todos los Hermanos para invitar, apoyar y ayudar a poner en práctica»[3] una nueva orientación en la Iglesia. La identidad es importante, la vocación del Hermano da identidad, la Misión del Hermano da autenticidad a esta identidad y vivir la vida misionera como líder servidor reafirmando el propio rol, es un gran desafío para todos nosotros.

La historia muestra claramente el desafío al que se enfrentan los Hermanos religiosos laicos en lo referente a sus funciones y responsabilidades. Muy a menudo, los Hermanos sienten la falta de plena participación y colaboración activa, especialmente en la toma de decisiones. El Papa Francisco en Evangelii Gaudium dice: «… Al mismo tiempo, una clara conciencia de esta responsabilidad de los laicos, basada en su bautismo y confirmación, no aparece en la misma forma en todos los lugares. En algunos casos, se debe a que los laicos no han recibido la formación necesaria para asumir responsabilidades importantes. En otros, se debe a que en sus Iglesias particulares no se les ha dado espacio para que hablen y actúen, debido a un excesivo clericalismo que los mantiene alejados de la toma de decisiones.» (# 102) Estas palabras del papa Francisco deberían cuestionar a la Iglesia para trabajar contra la cultura de un clericalismo «excesivo». El Pensamiento clerical contribuye a la pasividad y a la falta de participación de muchos religiosos laicos.

La disminución del número de los Hermanos es, de hecho, un reto también. En los últimos años, ha habido una disminución considerable en el número de Hermanos laicos en la Iglesia, especialmente en las congregaciones mixtas, y su número sigue decreciendo todavía. Algunos han comenzado a ser pesimistas y pensar que esta vocación esta llamada a desaparecer finalmente. Esto puede proceder de pensar de la manera tradicional sobre los Hermanos laicos y las principales motivaciones en el pasado para abrazar esta vocación. Esto llevó a centrarse en la perspectiva de los principales servicios que antes realizaban y que ahora también pueden realizar los seglares no religiosos. Eso puede ser cierto, pero en lugar de fijar nuestra atención en las estadísticas y los números decrecientes, deberíamos responder a las necesidades urgentes o desafíos del mundo de hoy.

Uno de los desafíos más urgentes que afrontamos hoy es construir un futuro para la vida religiosa, que conlleva a soñar, asumir riesgos y estar dispuestos a cambiar para que esta forma de vida pueda seguir siendo la levadura dentro de la Iglesia y la sociedad civil. Como Hermanos esto es lo que todos deseamos y lo que nos motiva a buscar nuevos caminos, especialmente los que nos llevan a descubrir nuestra relevancia. Como miembro de los Misioneros del Verbo Divino, he visto a mis compañeros Hermanos en su camino para descubrir una vez más «su relevancia». La relevancia adquiere sentido cuando estamos llenos de alegría y vivimos nuestra vida consagrada totalmente en el mundo contemporáneo.

La alegría de ser Hermanos hoy en la SVD

Mirando hacia atrás

San Arnoldo Janssen vio la necesidad de los Hermanos poco después de fundar la Congregación. El religioso laico siempre fue parte del establecimiento de nuestra Congregación. De hecho, los primeros religiosos en la SVD fueron los Hermanos; Ellos fueron los primeros en hacer los votos. Históricamente, los Hermanos SVD ayudaron mucho a que la Congregación fuese autosuficiente financieramente y en el cuidado de las infraestructuras. La mayoría de nuestros Hermanos hacían los trabajos prácticos, necesarios para mantener a las comunidades y las instituciones de la Congregación, como porteros, cocineros, sacristanes, etc. Otros llegaron a la Congregación con habilidades especiales como la ingeniería, la arquitectura, la carpintería, la medicina, la mecánica, y así sucesivamente. Su esfuerzo, su trabajo, su compasión, su caridad, su obediencia, los llevó a estar disponibles para todo tipo de servicios en la humildad y la discreción. Dedicaban sus propias capacidades al servicio de Dios y la obra de la Congregación. Se esperaba de ellos que difundieran la fe a través de su interacción con la gente y a través del intercambio espiritual. La vocación de Hermano permitió a hombres de todos los ámbitos de la vida y diferentes tipos de educación contribuir a la misión de la Congregación y servir a la Iglesia.

Se consideraba a los Hermanos, sobre todo, «como la columna vertebral de la vida religiosa, debido a su estilo de vida integral que era inspirador para los demás, en particular, para nuestros novicios y seminaristas. Eran modelos principales de oración y de diligencia en el trabajo»[4] Desafortunadamente, en aquellos momentos, los Hermanos eran considerados sólo como hombres de oración con funciones de apoyo y papeles secundarios en la misión. La diferencia entre ser Hermano y ser sacerdote era algo que se enfatizaba fuertemente.

El Concilio Vaticano II dio un paso mas adelante. Se presentó una nueva comprensión de la Iglesia como Pueblo de Dios (cf. LG 9). Como resultado, el Concilio destacó la importancia de los laicos.

Viendo en retrospectiva, muchas cosas han cambiado en la Iglesia y también en nuestra Congregación. «Desde la primera Asamblea de los Hermanos de 1994 se ha desarrollado una bastante buena relación entre Hermanos y clérigos en las diferentes comunidades de la Congregación. Los Hermanos pueden expresar sus opiniones libremente y algunos han sido nombrados para puestos de liderazgo en los últimos años.»[5]

Hermanos SVD en el Mundo Contemporáneo

Hoy somos más conscientes de nuestra común vocación religiosa y misionera SVD. Vivimos en comunidades fraternas porque todos somos religiosos. Todos los miembros, Hermanos y sacerdotes, son igualmente misioneros, participando plenamente en la tarea de la misión de la Congregación. «Como misioneros religiosos del Verbo Divino, también nosotros estamos llamados a mostrar radicalmente a Cristo anunciando el Reino de Dios a las multitudes (LG 46). Esta apreciación renovada de nuestra vocación religiosa ha ayudado a los Hermanos SVD a ver la importancia de su posición en el servicio misionero de la Congregación.»[6]

El contexto misionero en el que vivimos ya no es el mismo, pero el Señor es el mismo. Las necesidades y expectativas de nuestros contemporáneos ya no son las mismas, pero la buena noticia es todavía el Evangelio. El trabajo ya no es el mismo; Los medios de comunicación han cambiado, la gestión económica ha evolucionado, y sin embargo, el sufrimiento se sigue padeciendo, la miseria sigue siendo la miseria, la ansiedad sigue siendo ansiedad, el pecado sigue siendo pecado, etc.

La Constitución # 102 nos recuerda que: «Como miembros de la Sociedad del Verbo Divino, consideramos que es nuestro deber proclamar la palabra de Dios a todos, para formar nuevas comunidades dentro del pueblo de Dios, para fomentar su crecimiento y para promover la comunión entre ellas, así como con toda la iglesia». Leyendo esta constitución atentamente, podemos decir que los Hermanos SVD están llamados a traducir este llamado a la realidad por su profesión, que requiere una cierta pericia, participando en la actividad apostólica principal de la Congregación. Los Hermanos, junto con los sacerdotes, han puesto el Evangelio en acción.

«A través de sus servicios variados y de su testimonio del Evangelio, los Hermanos comparten la misión de Cristo de renovar todas las cosas», dice la Constitución # 515. Servir en las necesidades materiales, espirituales, educativas y emocionales de los demás – no importa lo grande o pequeña – es la tarea de todo cristiano, pero hacerlo en la persona de Cristo y hacer estas cosas con gran amor y atención, debe ser el papel de los religiosos consagrados y especialmente de los Hermanos.

En este contexto se podría reconocer que incluso las acciones más simples hechas en Cristo poseen gran influencia y significado. Por lo tanto, la jardinería, la acogida a la gente en la recepción de una comunidad, el cuidado de la cocina, etc., santifican no sólo a las personas a las que se sirve, sino también a la persona que está sirviendo. Con este entendimiento, todas las acciones de los Hermanos en la Congregación, se convierten en parte del plan de salvación de Dios. El ser y trabajar con y para otras personas, sea cual sea la tarea, trata de hacer una diferencia en la vida de las personas. Por la vida que llevan dedicados a la oración, el celibato, la fe y el servicio gozoso a las necesidades de los demás, se convierten en constructores de puentes, animadores, educadores, portadores de la antorcha, agentes de cambio, etc., Los Hermanos resplandecen por su ejemplo, con el espíritu y la presencia de Cristo.

«Despertar al Mundo»: Grandeza de la vida consagrada

El Papa Francisco ha elegido «Despertar al mundo» como tema para el Año de la Vida Consagrada. Este tema recurrente llama a las mujeres y los hombres consagrados de la Iglesia a «despertar al mundo» con sus carismas, es decir, las formas particulares en que Dios los ha llamado a vivir la vida consagrada. Para nosotros que hemos hecho esta elección, es una oportunidad para dejarnos revivir de nuevo por el Espíritu de Dios, para volver a sumergirnos en nuestras fuentes, en nuestro propio carisma y redescubrir su riqueza, para releer nuestra vida a la luz del Evangelio y de la misión de la Iglesia dada por el Señor, y también para testimoniar ante todo el mundo la alegría de pertenecer a Cristo.

La vida consagrada es una vida de santidad, que busca hacer presente el Evangelio de Jesús. El resultado de esta santidad es la alegría. Como ha dicho el Papa Francisco, la belleza de la vida consagrada es la alegría: «Es la alegría de la frescura, la alegría de seguir a Jesús; la alegría que el Espíritu Santo nos da, no la alegría que nos da el mundo»[7] . Nuestros Hermanos SVD también experimentan esta alegría en su vocación.

Los siguientes testimonios de esta alegría de la riqueza de la vida consagrada son expresadas por nuestros Hermanos:

«Empecé a experimentar mi mayor alegría en mi servicio como misionero religioso cuando me pidieron mis superiores que enseñara en la Escuela Técnica. En mis años en el ministerio de la enseñanza, he descubierto que la enseñanza es una vocación muy tediosa. Es una prueba que casi sobrepasa mi capacidad. Tengo que hacer notas para la clase todos los días, hacer estudios adicionales para estar por delante de mis alumnos, y atender a mis responsabilidades como religioso en la comunidad a la que pertenezco. Pero a pesar de todo esto, estoy muy feliz de ser un maestro en el aula. Algunos de mis antiguos estudiantes tienen ahora altos cargos en las oficinas gubernamentales. Algunos se han convertido en personas muy importantes en el país. Dondequiera que voy me gusta encontrarme con algunos de mis antiguos alumnos. Me gusta oír que a distancia alguien me pregunta: «Señor, ¿cómo está?» Entonces, le pregunto: ‘¿Pero de dónde me conoces? «. Me responden » Señor, usted me enseñó en la Escuela Técnica”. Esto trae una gran alegría a mi corazón.»[8] Hno. Stephen Bonsu (GHA)

«Como formador, me da una gran alegría ver a los Hermanos/Seminaristas avanzar en su vocación. Desde el momento en que comenzaron sus programas de formación, han desarrollado algunos talentos. Pero a medida que pasa el tiempo, puedo verlos desarrollar más sus dones para servir a Dios y a los demás como Misioneros del Verbo Divino … Si veo que los Hermanos/seminaristas están abiertos al crecimiento y a los desafíos para mejorarse a sí mismos, esto es lo que me da alegría. He sido un Hermano en votos durante treinta años, y todavía hago lo mismo para mí: Yo continuamente me desafío a mí mismo, para crecer más en mi vocación como Hermano.»[9] Hno. Mike Decker (USC)

«En mi vida como Hermano misionero en las hermosas tierras de Chiapas, cubiertas con una exuberante vegetación y bosques tropicales, abundantemente regada por los ríos, y habitada por diferentes grupos étnicos de la familia maya, he tenido el privilegio de tejer parte de mi historia de vida , como un huipil de muchos colores, con el pueblo Chol. Parte de mi propia historia y los recuerdos de mi viaje se entretejen con la vida de estas personas. Son hombres y mujeres, que viven de la siembra de maíz en la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas y que buscan alternativas para vivir con dignidad. He vivido mi experiencia en este lugar bajo la guía profética del obispo Samuel Ruiz García, un luchador incansable por los pueblos indígenas y un defensor de las culturas indígenas de Chiapas. Su ejemplo y la generosidad de los laicos comprometidos: Los catequistas y los fieles, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos en Chiapas, me han dado esperanza, fuerza, inspiración, y un lugar en sus corazones para que yo pueda seguir adelante con mi servicio misionero.»[10] Hno. Joaquín Mnich Frank (MEX)

«Como Hermano religioso perteneciente a una congregación misionera, considero que es un reto diario ‘vivir en el mundo, pero no ser del mundo». Teniendo en cuenta el hecho de que el ministerio entre la gente a la que he sido llamado a servir conlleva ser bombardeado a veces por mentalidades materialistas, consumistas, e incluso ateas, me aferro al Señor y a los valores de la caridad cristiana y la formación religiosa que me han moldeado y siguen moldeándome. Cada día para mí es una llamada a la renovación, paso a paso, sin prisa pero sin pausa. Y con la gracia de Dios y mi cooperación con esa gracia, voy a prevalecer.»[11] Hno. Samuel Joseph de Guzmán (PHS)

«Hablar con la gente aquí en la parroquia y en mi campo de trabajo me ha demostrado que nos necesitan – nos necesitan desesperadamente. Los Hermanos religiosos como trabajadores en proyectos sociales se familiarizan con mucha gente, con los pobres y los marginados. Esto ofrece una perspectiva desde un lado totalmente diferente. Los Hermanos pueden testimoniar y probar con su trabajo que aún hoy es posible que muchas personas caminen por la vida en nombre de Dios. Todas ellas son necesarias … incluso hoy en día.»[12] Hno. Stefan Würth (GER)

Los testimonios de nuestros Hermanos son claros signos del amor de Dios, que nos considera a todos hermanos, especialmente a aquellos que están excluidos por una estructura social, a menudo muy lejos de los ideales evangélicos. Esa es la forma en que están «despertando al mundo». Seguir a Cristo en la vida consagrada nos llena de alegría, nos invita a cavar más profundo siempre en nuestra vocación personal o comunitaria, para revisar las experiencias de nuestros votos y actualizarlos en nuestra sociedad cambiante.

Mirando hacia el futuro

La situación del mundo y la búsqueda constante de Dios, que reina en nuestros corazones, nos desafían a ser fieles a la naturaleza de nuestra vocación de personas consagradas, como don del Espíritu a la Iglesia.

Como Hermanos SVD, nuestro desafío es hacer, desde nuestro ser Hermano, una parte esencial de la vida y de la misión SVD, para continuar con la promoción de la nueva comprensión de la vocación del Hermano en nuestro ministerio y en nuestras comunidades de formación, en la Congregación, en las familias, en el Iglesia, en los contextos de la misión; «Para crear conciencia de la importancia de la vocación del Hermano en la vida y misión de la Iglesia y para promover las vocaciones de Hermanos para nuestra Congregación»[13] Estamos llamados a seguir para aclarar la nueva visión y la dirección de la misión SVD como un esfuerzo unificado de Hermanos y sacerdotes.

La importancia de los Hermanos no se limita a su funcionalidad. La vocación de los Hermanos SVD no debe ser evaluada sólo en términos de su función. Es su valor como testigos de Cristo lo que los hace diferentes. Los Hermanos deben estar convencidos de lo que son y de su función o contribución en la Iglesia, no importa lo grande o pequeña que sea.

Hoy, más que nunca, los Hermanos están llamados a ser el alma del carisma en la misión (aunque no exclusivamente), a promoverla y ser fieles a ella. Los Hermanos SVD presentes y futuros tienen un papel más carismático que realizar: Ser religiosos misioneros, felices y entusiasmados en su vocación, llenos de amor por Cristo. De hecho, deben estar motivados por su experiencia de Dios y abiertos al Espíritu, con gusto y disciplina en la oración, tratando de ser contemplativos en la acción. Por último, deben estar abiertos a todas las culturas, identificados con la misión de la Iglesia y con el carisma de la SVD, abiertos y dispuestos a cambiar y para enfrentar nuevos retos, con competencia y humildad.

Observaciones finales

En su mensaje con motivo del Año de la Vida Consagrada, el Papa Francisco dijo: «Espero que cada forma de vida consagrada se pregunte qué es lo que Dios y la gente de hoy están pidiendo de ellos … Durante este año nadie puede sentirse dispensado de examinar seriamente su presencia en la vida de la Iglesia y de responder a las nuevas demandas que se realizan constantemente en nosotros, por el grito de los pobres.»

Nosotros, enfrentados a las realidades actuales del mundo, de nuestra Congregación y de la Iglesia, no podemos sino dar testimonio de nuestra vida como profetas respondiendo constante invitación de Dios para ser maduros espiritualmente, expertos en la contemplación y el discernimiento, así como abiertos a la presencia de lo sagrado en nuestro caminar interior, en la vida de los demás, especialmente de los pobres y marginados.

Que nuestro ser Hermanos religiosos hable directamente de nosotros como hombres de Dios, hombres de oración, hombres para los demás y hombres de acción. Comprometámonos a vivir una vida común y consagrada, por la profesión pública de los votos, para dar testimonio de la presencia de Dios en nuestras vidas y en el mundo. Revelemos nuestra identidad más a través del ejemplo y no de la boca, más haciendo que definiendo. En resumen, relacionémonos y actuemos como Hermanos, sin excluir a nadie. Promovamos y preservemos la dignidad humana y la justicia a través de nuestra postura profética y nuestra experiencia profesional.

Traducido del inglés por Pedro de Dios Martín SVD

 

[1] CNA/EWTN News, Agosto 16, 2014.

[2] Cf. Philip Armstrong, CSC, Revista para las religiones, En-Feb. 2001, Vol. 60,n°1, p.37

[3] Philip Armstrong, CSC, Revista para las religiones,, pp.37-38.

[4] Analecta SVD-93/E, p. 201.

[5] Analecta SVD-93/E, p. 202.

[6] Analecta SVD-70/1, p. 87.

[7] Papa Francisco Encuentro con seminaristas y novicios, Roma, 6 de Julio de 2013

[8] Boletín Hermanos SVD, Vol. 7, n°3, Septiembre 2014.

[9] Ibid.

[10]Boletín Hermanos SVD, Vol. 7, n°1, Marzo 2014.

[11] Boletín Hermanos SVD, Vol. 7, n°1, Marzo 2014.

[12] Ibid.

[13] Capítulo General SVD -XVII 2012, Orientaciones Congregacionales, #45.

Reflexiones Teológicas y Orientaciones Prácticas

Stephen Bevans SVD (USC)

Dos imágenes muy diferentes podrían ser útiles al leer esta reflexión sobre cómo podemos entender y practicar el ser sacerdotes en nuestra congregación religiosa misionera, la Congregación del Verbo Divino en la actualidad. La primera es la imagen de un malabarista. La segunda es la imagen de una olla de sopa a fuego lento.

Por un lado, tartar de ser un sacerdote misionero religioso en nuestra Congregacion en particular, con sus carismas y tradiciones particulares, requiere la habilidad de un malabarista que tiene que mantener al menos cuatro bolas en el aire. Somos, quizás ante todo, los misioneros, los socios de la propia misión del Dios Uno y Trino, llamados a dar testimonio y predicar la Palabra a través de nuestro compromiso con la oración, la justicia, el diálogo, la inculturación y la reconciliación.[1]Somos miembros de una comunidad fraterna de vida consagrada, que profesan los votos de castidad consagrada, pobreza evangélica y obediencia apostólica.[2] Vivimos nuestra vida consagrada como SVD, dedicada a nuestros compañeros de diálogo, que son los buscadores de fe, las mujeres y hombres marginados, las muchas y diversas culturas y las diferentes creencias, y que comparten las cuatro «dimensiones características» del apostolado bíblico, la animación misionera, el compromiso con la justicia y el interés por la buena comunicación.[3] Y algunos de nosotros somos sacerdotes ordenados para presidir las celebraciones de los sacramentos de la Iglesia, para predicar la Palabra de Dios, y para gobernar al pueblo de Dios en un espíritu de corresponsabilidad, como sacramentos de Cristo, Cabeza de la Iglesia.[4]

Por otra parte, si bien estos cuatro aspectos de nuestra vocación necesitan ser reconocidos como distintos, nunca pueden separarse. La imagen del malabarista tiene que dar paso a la imagen de una olla de sopa hirviendo, en la que los diversos ingredientes se mezclan entre sí para producir un delicioso aroma y un exquisito sabor recién preparado, por supuesto, de acuerdo con las diferentes cocinas locales, etc. de sensibilidad cultural y únicas. Nuestro compromiso apostólico SVD de diálogo profético con las personas que buscan la fe, que están marginadas, que vienen de diversas culturas y de diversas creencias (o de ninguna) y nuestras dimensiones características, dan a nuestro compromiso misionero un estilo particular SVD. Explican, por ejemplo, por qué vivimos intencionadamente en comunidades internacionales, y así somos testigos de una manera particular de la riqueza intercultural del futuro del pueblo de Dios. La Misión integral de Dios, expresada en diversos elementos, sirve para forzar las (a veces) cómodas costumbres y tradiciones SVD, al igual que las tradiciones más amplias de la vida religiosa y consagrada. La ecojusticia, la atención a la belleza en nuestras celebraciones litúrgicas, el ministerio entre las personas marginadas y el diálogo ecuménico podrían dar forma a nuestra espiritualidad y actividad misionera SVD de maneras nuevas y tal vez incómodas. Nuestra dedicación presbiteral a menudo tensiona nuestra vida en comunidad y puede moderar algunas de nuestras inclinaciones proféticas a criticar y cuestionar las estructuras de la Iglesia y sus vacilaciones a la hora de incluir una participación más laica y femenina en la toma de decisiones. Vivir en comunidades que incluyen Hermanos laicos, puede impugnar y suavizar algunas de las prácticas clericales, como la vestimenta clerical o concelebrar siempre en la Misa. El resultado que se consigue, siempre según el contexto, es una manera única de ser sacerdote verbita.

En las páginas que siguen me gustaría «desenvolver» estas dos imágenes, la del malabarista y la de la olla de sopa, y de esta manera ofrecer una comprensión de lo que significa ser sacerdote misionero SVD hoy, especialmente a la luz de la celebración de este año la vida consagrada. Una primera sección reflejará con detalle las cuatro «bolas» que el malabarista está tratando de mantener en el aire, un entendimiento de la misión, la comprensión de la vida consagrada, la comprensión de nuestra identidad SVD, y una comprensión del sacerdocio. Luego, en una segunda parte voy a reflexionar sobre la identidad particular que surge cuando estos cuatro elementos interactúan entre sí para formar la identidad particular de un sacerdote verbita. Lo que espero es que estas reflexiones puedan ser el comienzo de la reflexiones entre nosotros en nuestras situaciones misioneras y contextuales en particular. Sólo juntando los cuatro elementos de nuestra vocación verbita en contextos particulares podremos entender el sacerdocio SVD hoy. No hay una sola manera de ser un sacerdote verbita. El sacerdocio SVD siempre dependerá del contexto.

Mantener las pelotas en el aire: Misión, Vida Consagrada, carisma y sacerdocio

Comenzamos con lo que tenemos en común con el resto de la Iglesia, nuestra participación en la misión de Dios. Después veremos lo que tenemos en común con otros hombres y mujeres que se consagran a una forma particular de vivir la misión, y luego nos centraremos en cómo nosotros, como miembros de la SVD vivimos nuestra vida consagrada según nuestro propio carisma SVD. Por último, reflexionaremos sobre el ministerio y la vida a la que hemos sido llamados algunos de los verbitas: El ministerio ordenado.

El orden de tratamiento aquí es importante. Primero de todo, somos cristianos que hemos sido llamados a vivir nuestra vocación de «discipulado misionero»[5] como consagrados en la Sociedad del Verbo Divino. Vivimos esa vocación como ministros ordenados. Nuestra misión y vocación consagrada como SVD dan forma a la manera en que servimos como sacerdotes.

Misión

Como dice el refrán, la Iglesia no tiene una mision, más bien, la misión de Dios tiene una Iglesia. La misión comienza en el primer momento de la creación, con el Espíritu de Dios que trabaja con y dentro de los procesos de la evolución cuando se forman los gases, se juntan las moléculas, surgen las galaxias y, en algunas de ellas, incluyendo el planeta tierra, surge la vida y evoluciona la conciencia humana. Israel reconoció la presenccia creativa, liberadora y vivificante de Dios como Espíritu y Palabra, y en la plenitud de los tiempos la Palabra se hizo carne fortalecida por el Espíritu en la vida, ministerio, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Los que seguían a Jesús fueron a su vez dotados por su Espíritu y, a medida que participaban en su misión, se convirtieron en la Iglesia. La Iglesia es «misionera por su misma naturaleza.» Es una «comunidad de discípulos misioneros».[6]

La misión de la Iglesia es cooperar con Dios en la continuación de la obra de la creación. Trabaja con Dios testimoniando la vida, la alegría, y la curación que los cooperadores de Dios pueden ofrecer, y trabaja con el Espíritu de Dios al ayudar a la gente a entender la profundidad del amor de Dios, contando la historia de ese amor encarnado en Jesús el Cristo. En las últimas décadas desde el Concilio Vaticano II se da cuenta de las necesidades que hay que hacer en el contexto de experiencias y culturas de las personas, por lo que se compromete con el proceso de inculturación. La Iglesia celebra el amor en su liturgia, la belleza de lo que puede atraer y fascinar; abre su corazón a la alegría y el dolor del mundo en su oración. Trabaja con Dios para lograr la justicia, la paz, la reconciliación y la sanación de todos los pueblos, y para la misma creación herida. Se mantiene en diálogo con aquellos que creen de manera diferente, ya sean los de otras convicciones cristianas, los de otras religiones o los que no tienen fe en absoluto. La Iglesia es el gran testigo de la misericordia de Dios, con sus puertas siempre abiertas. Participa, en palabras del Papa Francisco, en la revolución de la ternura.[7] Es una Iglesia que es «pobre y para los pobres».[8]

La misión de la Iglesia, por participar en la misión de Dios, se lleva a cabo en cada parte de la creación de Dios. La misión es «de todas partes a todas partes».[9] La misión de la Iglesia es ad intra, ya que debe ser constantemente evangelizada,[10] y ad extra, ya que vive su identidad como signo e instrumento del sacramento de la salvación del mundo.[11] Participa en la misión de Dios en su labor pastoral ordinaria, especialmente al dotar a «santos» para el testimonio del Evangelio en su vida ordinaria y en los varios ministerios de servicio dentro de la Iglesia y el mundo. Participa también en la misión de Dios, ya que se extiende a varios pueblos que aún no creen o ya no creen en Jesús como el Cristo en la misión ad / inter gentes o, en lo que ha venido a llamarse, la nueva evangelización.[12] En el documento del Vaticano II sobre la actividad misionera, el diálogo ecuménico fue catalogado como esencial para la misión de la Iglesia, pero ese énfasis se ha perdido un poco durante los años siguientes. Si bien se podría incluir entre los seis elementos de la misión señalados en el párrafo anterior, estoy cada vez más convencido de que el trabajo por la unidad de la Iglesia es un área de misión que necesita especial atención en el mundo de hoy.

Vida consagrada

Todos los cristianos están llamados a participar en este movimiento de Dios en la historia y en toda la creación. Algunos cristianos, sin embargo, están llamados a participar en la misión de Dios en la Iglesia de una manera particular, para hacer visible en la forma más clara posible lo que significa ser partícipes de la vida misionera de Dios.[13] Estos hombres y mujeres son los que viven particularmente consagrados a esta vida, basando sus vidas en la vida y el ministerio de Jesús. Como el Papa Francisco escribió en su mensaje para el Año de la Vida Consagrada, «la vida evangélica radical no es sólo para los religiosos, se exige de todos. Pero los religiosos siguen al Señor de una manera especial, de manera profética. Esta es la prioridad que se necesita ahora mismo:..“Ser profetas que son testigos de cómo Jesús vivió en esta tierra”.[14]

Aunque hay diferentes maneras de explicar lo que implica la profecía en la vida consagrada, mi propio entendimiento se basa en el compromiso a las personas consagradas «a una vida en comunidad”. El regalo más grande de las personas consagradas a la Iglesia y al mundo, su ministerio, según yo lo entiendo, es el testimonio que dan por la vitalidad, el apoyo mutuo, el estímulo, el desafío, la alegría y la santidad de su vida juntos. La vida comunitaria es más que simplemente hacer las cosas juntos, comer juntos, rezar juntos, compartir el mismo horario todos los días, o hacer el mismo tipo de trabajo. Es más bien un compromiso con el otro, para mostrar a la Iglesia y al mundo lo que el futuro de Dios tiene reservado. Esto es a la vez un testimonio contracultural y una realización profética de la esperanza humana. Esto es particularmente cierto entre las comunidades que, cada vez más, están compuestas de varias culturas.

Creo que es en el contexto de la comunidad donde la vivencia de los votos puede ser mejor entendida, los tres tradicionales de castidad, pobreza y obediencia, u otros votos como la estabilidad o la conversión de la moral. Sin la intimidad de la comunidad, de un buen círculo de amigos, de un cálido compañerismo o fraternidad, la castidad real es imposible. Si la intimidad en la comunidad es deficiente, un religioso o una religiosa la encontrarán fuera de la comunidad, o su vida afectiva y relacional se marchitará. Esto, por supuesto, no excluye una estrecha amistad con personas de ambos sexos fuera de la comunidad, pero los pone en perspectiva. El voto de pobreza se explica mucho mejor por el compromiso de una comunidad de bienes, por el cual, todo lo que un miembro de la comunidad gana se ofrece a la comunidad para su sustento y bienestar, y donde todos se benefician, si no con total igualdad, sí con una cierta equidad según las necesidades individuales o las necesidades de sus ministerios. Es un compromiso, no con la indigencia, que siempre deshumaniza, sino con una simplicidad de vida que celebra lo que es esencial en la convivencia. La obediencia se convierte en someter el desarrollo de objetivos particulares de cada uno a los trabajos de la comunidad y sus ministerios propios. Como la obediencia tiene sus raíces en la escucha profunda (del latín ob + audire), se require discernimiento tanto por parte de los miembros individuales como del líder de la congregación.

Un tercer componente de la naturaleza profética de la vida consagrada consiste en los diversos carismas de las congregaciones particulares. Cada congregación tiene un carisma particular o un conjunto de carismas que alimenta el entusiasmo de sus miembros, y ofrece un don especial para la Iglesia y para el mundo. Estos carismas particulares son poderosas formas con las que una congregación contribuye a la misión de la Iglesia, y encarna una manera particular lo que Dios está haciendo en el mundo y en la historia. Los franciscanos/as tienen un carisma especial para la ecología y la eco-justicia, ya que su fundador, Francisco, es el patrono de la ecología. Los jesuitas han sido históricamente líderes en el campo de la educación y la erudición, pero en la década de los 70 se comprometieron de manera especial para trabajar por la justicia en el mundo. Redentoristas y Pasionistas son expertos en predicar misiones en las parroquias, durante varios días los feligreses están llamados a renovar su fe. Los de Maryknoll son un grupo estadounidense dedicado específicamente a la misión en el extranjero. Nosotros, los SVD (como explicaré de forma más extensa en la siguiente sección) estamos dedicados a la misión en todos los sentidos, y al testimonio por nuestros esfuerzos para formar comunidades interculturales. Los Misioneros de San Carlos, Scalabrinianos, siguiendo a su fundador, se dedican a trabajar con los migrantes y los refugiados del mundo.

Un último aspecto de la vida profética de los consagrados tiene que ver con una cierta «anti-institucionalidad,» por decirlo de esta manera. Una famosa línea de la escritura del monje primitivo Juan Casiano señala que el buen monje está obligado por todos los medios a «huir de las mujeres y de los obispos», y señala, junto con una dedicatoria a la castidad, una especie de reticencia por parte de los consagrados a participar estrechamente en el gobierno oficial de la Iglesia.[15] Los consagrados están más bien en la «vanguardia» de las cosas en la Iglesia, siendo a menudo críticos de los privilegios clericales o de las interpretaciones estrictas de la ley (por ejemplo, que los Hermanos en una congregación de sacerdotes y Hermanos no puedan ocupar el cargo de superior mayor). A menudo están bajo sospecha por parte de los líderes de la Iglesia, algo evidenciado recientemente en mi propio país, los Estados Unidos, con la investigación a las religiosas. Dado que las mujeres consagradas son mujeres técnicamente laicas y muchas comunidades de hombres están formadas por laicos y ordenados, hay un cierto carácter laico en la vida consagrada, lo que sugiere que los clérigos no deben tomarse a sí mismos tan en serio.

Identidad SVD

Nosotros los verbitas somos una congregación de vida consagrada, oficialmente reconocida por la Iglesia como «religiosos» que profesan votos simples. Tom Aschemann, ex Secretario General de Misiones SVD y actual Provincial de la Provincia de Chicago en EE.UU. (USC), una vez comentó que lo importante de la identidad SVD no es que somos únicos, o que somos diferentes de cualquier otra congregación religiosa. De hecho, tal singularidad es poco menos que imposible, ya que compartimos muchos valores y prácticas con muchas otras congregaciones religiosas, y, de hecho, con muchos otros cristianos. Más bien, dijo Tom, la identidad SVD emerge de que somos fieles a una serie de valores y prácticas que hemos abrazado a lo largo de los años. Posiblemente tal fidelidad, nos hace, en efecto, únicos, particularmente en lo referido a la constelación particular de estas prácticas, pero ese no es el punto. El punto es que entendemos estos valores y prácticas como algo importante para nosotros como miembros de la Sociedad del Verbo Divino y, al tratar de hacerlos concretos, somos formados por ellos.

Como he mencionado anteriormente, nuestros líderes SVD han hecho hincapié, desde el Capítulo General de 2000, sobre nuestra participación en el «diálogo profético» con cuatro tipos distintos de interlocutores: los que no tienen ninguna comunidad de fe y / o son buscadores de fe, los que son pobres y marginados, los de culturas diferentes, y los de diferentes religiones e ideologías seculares. Junto con esto está la forma en que nos involucramos en ese diálogo profético con las cuatro «dimensiones características» del apostolado bíblico, la animación misionera, el compromiso con los temas de JPIC y la participación en los medios de comunicación.[16] Aunque no todos los SVD se dedican de manera formal a cada interlocutor y cada dimensión característica, cada uno de nosotros «debemos llevar las marcas de identidad de la Biblia, la animación, lo profético y la comunicación de la Palabra», y cada uno de nosotros se forma mediante el compartir juntos la Palabra, animándonos unos a otros, siendo justos, en paz unos con otros, y comunicándonos con otros en «amor fraternal».[17]

Roger Schroeder y yo hemos tratado de profundizar en la idea y la comprensión de «diálogo profético», como la forma en que la Iglesia, y en particular, la SVD, se dedica a la misión. Hemos escrito sobre la necesidad de participar en un auténtico encuentro intercultural en nuestras comunidades y en nuestra proyección misionera, como insistió también nuestro capítulo de 2012.[18] En tal actitud de diálogo (en realidad una espiritualidad) estamos constantemente tratando de practicar la escucha profunda, el respeto del otro, la apertura a aprender de otras personas, culturas y contextos, tratando de entender antes que hablar. Nuestro Generalato actual ha hecho suyo el cambio significativo en el pensamiento de la misionología, de la comprensión de la misión como «ad gentes» a la práctica de la misión «inter gentes». Sin embargo, estamos llamados a ser proféticos, como agentes de esperanza en situaciones difíciles y aparentemente sin esperanza, en el esfuerzo por predicar el mensaje del evangelio en términos claros e inculturados, y en las acciones y palabras de oposición a cualquier tipo de opresión e injusticia. Heinz Kulüke y el Equipo de Liderazgo actual hablan de «poner en primer lugar a los últimos.»[19]

Otras características importantes de nuestra identidad SVD podrían enumerarse así: Nuestra espiritualidad centrada en la Trinidad y el Espíritu Santo; nuestra rica «Tradición Anthropos» encarnada en eruditos como Wilhelm Schmidt y Louis J. Luzbetak y en lugares como el Instituto de Melanesia en PNG o Ishvani Kendra en la India; nuestra práctica de vida en comunidades intencionadamente internacionales e interculturales; nuestra espiritualidad de “éxodo” total hacia los contextos en los que trabajamos, como como está expresado en el Capítulo General de 1988; nuestra decisión de continuar ampliando nuestro alcance misionero en lugares de frontera como Mozambique o Sudán del Sur. Una vez más, no somos totalmente únicos en estas características o compromisos, pero nuestra identidad nos llama a ser fieles a ellos.

Ministerio Ordenado

Algunos SVD han sido ordenados ministros. Muy pocos son diáconos «permanentes». Algunos son obispos, pero canónicamente los obispos no son ya miembros de las congregaciones de vida consagrada. La mayoría de nosotros hemos sido ordenados sacerdotes, o con el término preferido del Concilio Vaticano II, somos presbíteros.

Ese término «presbítero» es significativo, porque con él, el Concilio tuvo la intención de ampliar el concepto de ministerio ordenado que había prevalecido desde la Edad Media y que fue canonizado en Trento. Ese concepto era que la esencia del sacerdocio era poseer el poder de consagrar las especies eucarísticas y perdonar los pecados. Si bien el Concilio de ninguna manera niega esta comprensión del sacerdocio, basó su comprensión no en los poderes de culto recibidos en la ordenación, sino en la ordenación que conforma al ordenado a Cristo como sacerdote, profeta y líder de servicio, Cabeza de la Iglesia.[20] El Sacerdocio, por lo tanto, es ante todo un servicio, más que un estado de vida. Esto viene testimoniado en el título del Decreto del Concilio «Ministerio y vida de los presbíteros». De hecho, como el Papa Francisco ha señalado, la conformidad de los ordenados a Cristo, la Cabeza, «no implica una exaltación que los ponga por encima de los demás. En la Iglesia, las funciones ‘no favorecen la superioridad de algunos frente a los otros.'»[21]

Las teologías contemporáneas del sacerdocio hablan de la ordenación como de comisionar al ordenado para tareas particulares, por un lado, y de que confiere una identidad particular por el otro. En cuanto a las tareas que se le encargan a un sacerdote, todas son tareas de liderazgo, ayudando a toda la Iglesia, como el Papa Juan Pablo II expresó con elocuencia: “Cumplir con su sacerdocio básico”.[22] El Sacerdocio, en otras palabras, es un ministerio para el ministerio.[23] Nunca se trata de estar por encima del resto de la Iglesia, sino de estar con el resto de la Iglesia como su siervo líder. Este triple ministerio de liderazgo en la Iglesia se centra en el liderazgo sacramental, el liderazgo en el anuncio y en la articulación de la fe cristiana, y el liderazgo en la coordinación de los muchos ministerios de la Iglesia. El sacerdote preside la celebración de los sacramentos de la Iglesia, sirve como el predicador fundamental del evangelio, sobre todo en el momento de la homilía en la Eucaristía, y como el que discierne, forma, desarrolla y salvaguarda los distintos ministerios en los que participan los cristianos.

El Papa Juan Pablo II habló de la identidad particular conferida al sacerdote por la ordenación como la Conformidad con Cristo, Cabeza y Esposo de la Iglesia.[24] La Conformidad a la autoridad de Cristo, como señalamos anteriormente, es la conformidad del sacerdote a un liderazgo de servicio de Cristo; la conformidad a la relación esponsal de Cristo con la Iglesia apunta a que (en Palabras del Papa Francisco) los sacerdotes son «pastores, no funcionarios,»[25] es decir, el sacerdocio no es tanto un trabajo, sino una relación que hay que vivir en amistad y amor con el pueblo de Dios.

Estas son las cuatro «bolas» que tenemos que mantener en el aire si queremos llegar a un entendimiento y práctica del sacerdocio SVD. Pasamos ahora a la segunda imagen mientras tratamos de interrelacionar estos cuatro aspectos de nuestra vocación a la otra: Una olla de sopa hirviendo.

Mantener la sopa hirviendo a fuego lento: La Identidad del sacerdocio SVD.

Los ingredientes de una sopa que se mezclan y se funden unos con otros, se convierten, como la sopa hirviendo, en más de lo que cada uno es por sí mismo. Lo mismo ocurre con los cuatro elementos o aspectos de nuestra vocación como sacerdotes SVD. En esta sección voy a sugerir varias maneras en que podemos comprender esta identidad, pero tal vez lo más importante, es que quiero ofrecer una especie de método para una reflexión más profunda en esta área también. A medida que estos ingredientes a fuego lento se funden posiblemente puedan surgir más y más formas en que nosotros los verbitas podamos entender el sacerdocio SVD al reflexionar juntos y trabajar para correlacionar estos cuatro aspectos de nuestra vocación con los otros.

Sacerdotes Misioneros

Un primer punto de identidad es que nosotros los verbitas somos sacerdotes misioneros. Ciertamente, como señala el Concilio Vaticano II en su decreto sobre la actividad misionera, hay un carácter misionero particular en todos los ejercicios del ministerio ordenado.[26] Sin embargo, como sacerdotes que están especialmente dedicados a liderar a los cristianos en su participación en la misión de la Iglesia, los sacerdotes SVD se centran en este ejercicio particular del oficio presbiteral.

En lo que se refiere al compromiso de nuestro cuádruple diálogo profético, podríamos pensar en los sacerdotes SVD como particularmente dedicados al diálogo (y a formar a otros para que lo hagan) con los que buscan la fe, con los pobres, los miembros de diferentes culturas, y los seguidores de otras religiones o Iglesias cristianas. Esto puede significar la participación en la formación de los cristianos (hombres y mujeres) en lugares como el Centro Mater Dei en Sudáfrica, para entender su fe más profundamente y poder compartir más fácilmente con los demás.[27] Puede significar estar comprometidos en la organización y desarrollo de los centros y organizaciones que trabajan con los pobres y en el apoyo a la promoción de la paz y la justicia. Puede significar la planificacion de liturgias parroquiales que celebren la sensibilidad intercultural, o estar comprometidos en el desarrollo de este tipo de comunidades interculturales entre las mujeres y los hombres con los que trabajamos. Puede significar la participación en grupos de diálogo interreligioso y ecuménico, y el desarrollo de grupos en nuestras parroquias, casas de retiro, o residencias que se dediquen a este tipo de diálogo.

Nuestras parroquias deben ser «parroquias misioneras.» Como sacerdotes debemos ser hombres que desarrollen dichas parroquias, con un fuerte alcance a las personas que buscan la fe, que son víctimas de la injusticia, que pertenecen, tal vez, a los grupos de inmigrantes nuevos en nuestras parroquias, que trabajan con los cristianos de otras Iglesias y los miembros de otras tradiciones religiosas. Las Liturgias en esas parroquias deben ser celebraciones centradas en el alcance misionero al que toda celebración litúrgica debe orientarse. La Oración de los fieles debe centrarse en el trabajo de la Iglesia en todo el mundo y en la actualidad mundial. El patrimonio cultural de todos los grupos de la parroquia debe acentuarse y celebrarse. Como sacerdotes misioneros verbitas nuestra tarea es desarrollar estas características y formar también a nuestros feligreses en esta conciencia misionera.

Nuestros dimensiones características son dimensiones que pueden tener un carácter particularmente presbiteral. Nosotros podemos ser responsables de la dirección cuando compartimos la Biblia y los grupos de estudio bíblico en nuestros diversos apostolados-parroquias, centros de retiro, centros de estudio. Podemos ser especialmente responsables de hacer homilías que estén documentas en la Biblia y que tengan sensibilidad por las culturas. Nuestras liturgias pueden ser acontecimientos para la animación misionera, no sólo en ocasiones especiales, sino de forma regular. Nuestros homilías pueden aspirar a motivar a la gente para un mayor servicio misionero, ya sea a nivel local o mundial. Los sacerdotes que sean teólogos y maestros pueden tener una dedicación especial a ayudar a nuestros estudiantes a entender la naturaleza esencialmente misionera de la Iglesia, la importancia de la cultura en todas sus formas en la teología y el ministerio, y la profunda catolicidad de nuestra Iglesia global. Esta es una práctica que he probado a hacer personalmente por más de veinticinco años en la enseñanza con los estudiantes en la Unión Teológica Católica de Chicago. Nuestro compromiso con la justicia puede realizarse como compromiso con los grupos que trabajan por la justicia en todos los niveles. Como párrocos, podemos defender la construcción de edificios en la parroquia que sean ecológicamente responsables. Nosotros podemos ser responsables de buenos métodos de comunicación y del uso de medios de comunicación apropiados en nuestras parroquias, en nuestros esfuerzos de animación de la misión y en la enseñanza.

Todos estos compromisos presbiterales hablan de los sacerdotes SVD como sacerdotes misioneros.

Sacerdotes Misioneros en una Comunidad de la Vida Consagrada

Como sacerdotes SVD que son miembros de una comunidad de vida consagrada, debemos estar especialmente comprometidos con el ejercicio del sacerdocio de y para la formación de la comunidad. Nuestras Constituciones alientan el hecho de que «en la medida de lo posible, los miembros no vivan o trabajen solos, sino junto con uno o más hermanos.»[28] Debido a esto, podríamos desarrollar habilidades para un enfoque de equipo para el ministerio, trabajando por la igualdad real y la corresponsabilidad entre nosotros mismos. Este tipo de compromiso para hacer el ministerio en la comunidad también debe extenderse a la clase de comunidad que desarrollamos en nuestro ministerio presbiteral. Un buen ejemplo de esto es la de Augustin Kodo, SVD de Ghana. En una historia que él comparte en Historias Inspiradoras para la Transformación, publicada recientemente por nuestro Generalato.[29] Especialmente en nuestras parroquias debemos trabajar para formar una comunidad rica y vital de hermanas y hermanos, donde las personas se conozcan entre sí, se animen unos a otros, se desafíen unos a otros, y donde abunden los ministerios laicos. Este tipo de comunidad es ya un signo de lo que es la Iglesia y de lo que será el Reino de Dios. La formación de la comunidad, por lo tanto, el modelo de nuestra comunidad SVD, es una actividad altamente misionera. Como sacerdotes SVD asociados con los Hermanos SVD, la colaboración dentro de nuestras comunidades debe ser un modelo para la colaboración que tenemos con los laicos en nuestras parroquias y otros ministerios.

El carácter profético de nuestros votos también debería marcar la forma en que vivimos nuestro sacerdocio SVD. Nuestro voto de castidad consagrada nos debe marcar con un afán de liderar las comunidades en aquellos lugares que impliquen riesgo o dificultad considerable, y donde los compromisos familiares serían un obstáculo para el ministerio. Pienso aquí sobre todo en nuestros compromisos en lugares como Sudán del Sur o China. Nuestro voto de pobreza evangélica nos debería comprometer a prestar servicio entre los que están en las márgenes de la sociedad, como los inmigrantes y refugiados.[30] Dentro de una Iglesia que está luchando, bajo la dirección del Papa Francisco, para liberarse de los privilegios clericales y de la riqueza, los sacerdotes que viven un estilo de vida sencillo pueden ser modelos reales de la reforma a lo largo de toda la Iglesia, y modelos también para el pueblo cristiano, especialmente en los países más ricos del Norte. Nuestro voto de obediencia apostólica puede dar un contratestimonio a la ambición clerical que afecta a la Iglesia también, y puede ser un contrasigno para los valores culturales predominantes y de la realización individual por encima de la lealtad a la comunidad.

La naturaleza profética de nuestra vida consagrada también nos debe impulsar a presionar para ir más allá de donde la Iglesia institucional actual pueda sentirse cómoda o satisfecha de sí misma. ¿No podríamos pasar a experimentar formas en las que podamos «reconocer más plenamente … el papel de la mujer en la toma de decisiones en los diferentes ámbitos de la vida de la Iglesia»?[31] ¿No podríamos tratar de incluir a las mujeres y hombres laicos más plenamente en el ministerio de nuestras parroquias y nuestros otros ministerios? ¿No podríamos trabajar para que nuestras liturgias sean más sensibles a la interculturalidad y más expresivas? ¿Podríamos decidirnos a ser menos clericales en la forma en que normalmente vestimos? ¿No podríamos ser más ecuménicamente acogedores en nuestras parroquias y comunidades locales? ¿No podríamos hacer de nuestras comunidades lugares de hospitalidad y diálogo interreligioso? ¿No podrían nuestras comunidades distinguirse como lugares de hospitalidad para la defensa de los migrantes y refugiados en la zona? Estas podrían ser formas en las que nuestro testimonio profético como sacerdotes SVD podría expresarse concretamente.

Nuestros carismas particulares como SVD también podrían ser formas de expresar un estilo particular de vivir nuestro sacerdocio como consagrados. Ya he mencionado nuestro carisma misionero, concretamente expresado en nuestro cuádruple diálogo profético y en nuestras dimensiones características. Una práctica con la que me he comprometido personalmente es que, prácticamente cada vez que predico, trato de hacer algún tipo de referencia a la obligación misionera del cristiano por el bautismo. Nuestro compromiso con la interculturalidad debe llenar nuestro ministerio presbiteral de sensibilidad intercultural, y una dedicación al desarrollo de comunidades en las que todas las culturas presentes tengan un papel y una voz en la vida eclesial. Nuestra gran «Tradición Anthropos» y la devoción de nuestra Congregación a la Trinidad y el Espíritu Santo pueden encontrar su expresión en el tipo de homilías que damos, en el tipo de liturgias que presidimos, en el tipo de formación continua y la educación que ofrecemos en nuestro ministerio, en el tipo de estímulo que le damos a nuestros estudiantes en nuestras instituciones educativas, en el estilo con el que conducimos nuestros diversos centros, parroquias, y comunidades institucionales.

Conclusión

Pensar en el carácter distintivo del sacerdocio en las comunidades de vida consagrada es una empresa relativamente nueva, pero es muy importante participar en ella, especialmente durante este Año de la Vida Consagrada.[32] «Todos los sacerdotes», escribió Juan Pablo II en Pastores Dabo Vobis, «participan del único sacerdocio de Cristo…» Pero, como el teólogo dominico Paul Philibert ha argumentado, mientras que para el clero diocesano el sacerdocio es» un oficio que da una identidad «, para los religiosos «es un oficio al servicio de su identidad religiosa que ofrece un carisma como mandato para el ministerio.[33] «Un carisma principal de la SVD, y un mandato para nuestro ministerio (para aquellos de nosotros que somos sacerdotes) es el carisma de la vida intercultural y el trabajo misionero, donde sea que estemos en el mundo. Da forma aún más a nuestro compromiso con un diálogo profético con nuestros diversos interlocutores de diálogo, y nuestro compromiso con el apostolado bíblico, la animación misionera, el trabajo con los hombres y las mujeres marginados del mundo, y nuestra dedicación al uso creativo de los medios de comunicación.

Estas reflexiones son sólo el comienzo de lo que deberían ser reflexiones procedentes de todas partes de nuestra congregación, de los sacerdotes en todo tipo de ministerios. Tengo la esperanza, sin embargo, de haber proporcionado aquí dos imágenes útiles y un método particular que podría orientar esta reflexión ulterior. Tal reflexión sólo puede ayudar a profundizar en el conocimiento, aprecio y agradecimiento por el gran don que a muchos de nosotros, verbitas, se nos ha confiado, el ministerio ordenado en nuestra congregación religiosa misionera, la Congregación del Verbo Divino.

 

Traducido del inglés por Pedro de Dios Martín SVD

 

 

 

[1]Esta es una referencia abreviada a los seis elementos de la misión que Roger Schroeder y yo hemos propuesto en nuestro libro Constantes en Contexto, una Teología de la Mision hoy (Maryknoll, NY: Orbis Books, 2004): testimonio y proclamación, liturgia, oración y contemplación; justicia, paz en integridad de la creación, diálogo interreligioso y secular, inculturación y reconciliación.

[2]Ver Constituciones SVD, 201-220.

[3]Me refiero aquí a nuestros “compromisos primarios de misión”, del cuádruple diálogo profético y a nuestras cuatro dimensiones características que son establecidas en la Declaracion del Capítulo General del 2000, en En Diálogo con el Verbo Nº 1 (Roma: Generalato SVD , 2000), pp. 30-38, párrafos números 52-78.

[4]Ver Juan Pablo II , Exhortación Apostólica Pastores Dabo Vobis (PDV), 11-18.

[5]Ver Papa Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (EG), 24.

[6]Ver Stephen B. Bevans y Roger P. Schroeder, Prophetic Dialogue: Reflections on Christian Mission Today (Maryknoll, NY: Orbis Books, 2011), pp. 9-18; Vaticano II, Decreto sobre la Actividad Misionera de la Iglesia, Ad Gentes (AG), 2; EG 24.

[7]EG 46-49; 88.

[8][8]EG 198.

[9]Ver esta frase en el número de Christianity Today (Abril 14, 2013), http://www.christiantoday.com/article/mission.from.everywhere.to.everywhere/32123.htm.

[10]EG 121, 164, 174.

[11]Ver Concilio Vaticano, Constitución Dogmática de la Iglesia Lumen Gentium (LG), 1.

[12]Ver EG 14 ; sobre “inter gentes,” ver las reflexiones debajo sobre Misión SVD.

[13]Ver Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Vita Consecrata (VC), 1. Ver también 31.

[14]Papa Francisco, Mensaje por el Año de la Vida Consagrada, http://en.radiovaticana.va/news/2014/11/29/pope_issues_letter_for_year_of_consecrated_life/1112885, II, 2. El Papa está citando una alocución a los Superiores Generales de Congregaciones de Vida Consagrada del 29 de noviembre de 2013.

[15] John Cassian, De Institutis Coenobiorum et de Octo Pincipalium Vitiorum Remediis, XI, 18 (in J.-C. Guy, ed., SC 108.444).

[16]Ver la maravillosa reflexión ofrecida por el P. Joseph Kallanchira, SVD sobre las cuatro dimensiones características en Lazar Stanislaus, ed., Historias Inspiradoras para la Transformación (Roma: Publicaciones SVD, 2014), pp. 58-80.

[17]En Diálogo con el Verbo Nº. 1, p. 38, párrafos 77-78.

[18]Ver Bevans y Schroeder, Diálogo Profético; y Roger Schroeder, “Diálogo Profético e Interculturalidad,” in ed. Stephen Bevans y Cathy Ross, Mission on the Road to Emmaus: Constants, Context, and Prophetic Dialogue (London: SCM, 2015), pp. 215-26.

[19]Heinz Kulüke, “‘Inter Gentes—Poniendo en primer lugar a los últimos’—Liderazgo en una Congregación Religiosa Misionera en un contexto Intercultural a la luz del ejemplo del Papa Francisco ” Conventus Semestralis: Unione Superiori Generali, Noviembre, 2013. http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:KeDeSTT8G4UJ:vd.pcn.net/en/index.php%3Foption%3Dcom_docman%26task%3Ddoc_download%26gid%3D261%26Itemid%3D11+&cd=1&hl=en&ct=clnk&gl=us&client=safari.

[20]LG 28; Concilio Vaticano II, Decreto sobre el Ministerio y la Vida de los Sacerdotes, Presbyterorum Ordinis (PO), 6.

[21]EG 104, ver nota 74.

[22]PDV 17.

[23]Ver Stephen Bevans, “A Ministry for Ministry: The Vocation of Ministerial Priesthood in the Church,” in ed. Robin Ryan, Catholics on Call: Discerning a Life of Service in the Church (Collegeville, MN: The Liturgical Press, 2010), pp. 132-47.

[24]E.g. PDV 3.

[25]“El Papa Francisco les dice a los nuevos sacerdotes: ‘Sed pastores misericordiosos, no funcionarios” http://www.catholicherald.co.uk/news/2013/04/22/pope-francis-tells-new-priests-be-merciful-pastors-not-functionaries/.

[26]AG 39.

[27]Ver Stanislaus, ed., Historias Inspiradoras para la Transformación pp. 32-33.

[28]Constitución SVD, 303.5.

[29]Ver Stanislaus, ed., Historias Inspiradoras para la Transformación, pp. 33-35.

[30]Ver la Hermosa reflexión de Budi Kleden en Stanislaus, ed., Historias Inspiradoras para la Transformación pp. 36-58.

[31]EG 104.

[32]Hay, sin embargo una floreciente literatura. Un importante fuente es Paul K. Hennessy, ed., A Concert of Charisms: Ordained Ministry in Religious Life (New York/Mahwah, NJ: Paulist Press, 1997). Ver también mi propia reflexión, “Learning to ‘Flee from … Bishops’: Formación para el charisma del sacerdocio dentro de la vida religiosa,” Australian e-Journal of Theology, 10 (May, 2007), http://aejt.com.au/__data/assets/pdf_file/0004/378058/AEJT_10.2_Bevans_Learning_to_Flee_from_Bishops.pdf. Ver también la Conferencia de Superiores Mayores en los Estados Unidos, “Formacion para el Sacerdocio en la Vida religiosa,” http://www.cmsm.org/documents/FormationReligiousPriestsOct2011.pdf.

[33] PVV 17; Paul Philibert en “Religious Priesthood: Issues and Concerns for Renewal,” in The Charism of Priesthood: Diocesan and Religious Priests Together in Ministry (Chicago: National Federation of Priests’ Councils, 1996), p. 11.

Panorama Católico, Panamá

Con alegría fue recibido el anuncio inesperado de la designación del nuevo obispo para la diócesis de Penonomé. A solo tres meses y medio, el Papa Francisco ha elegido para este servicio al Reverendo Padre Edgardo Cedeño Muñoz, SVD, un sacerdote panameño con trayectoria misionera, quien fungía hasta el momento de su designación como párroco de la parroquia la Medalla Milagrosa en Las Cumbres.

Con sencillez y humildad, pero con voz segura, el obispo electo saludó a los fieles de la diócesis que tendrá a su cuidado pastoral, encomendando su ministerio episcopal a la Virgen de la Inmaculada Concepción y San Juan Bautista, pero de manera muy especial al Cristo de Esquipulas de Antón, durante la presentación que se hizo a los medios de comunicación en la Nunciatura Apostólica el jueves 15 de octubre.

Luego de hacer la lectura de la hoja de vida del obispo electo, el Nuncio Monseñor Andrés Carrascosa Coso, hizo uso de la palabra el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, quien en su calidad de presidente de la Conferencia Episcopal Panameña le dio la bienvenida a este colegiado, que tendrá su próxima asamblea en el mes de enero del 2016.

Monseñor Ulloa destacó que se une al gozo de los hermanos y hermanas de Coclé, ya que el nuevo monseñor posee una rica experiencia misionera vivida en otros países, lo que será de provecho para esta diócesis donde hay una gran cantidad de comunidades rurales.

Creyente del valor que tienen los medios de comunicación en la actualidad, el P. Edgardo ha manifestado que la evangelización debe ser creativa y debe arder, tal como lo dijese el hoy Santo Juan Pablo II y, de manera particular, utilizando los medios para transmitir la Palabra de Dios.

 

“Aquí tienen a su obispo”

Tras participar de la conferencia de prensa en la Nunciatura, acompañado de monseñor Carrascosa, el obispo electo llegó al centro Pablo VI de Penonomé para tener su primer encuentro con sus colaboradores más cercanos. Les recibió el administrador apostólico, monseñor José Dimas Cedeño Delgado, junto a un significativo número de sacerdotes, religiosas y laicos.
Con la seguridad de que fue el Espíritu Santo quien guió la elección del segundo obispo de la diócesis, el nuncio les dijo a los colaboradores: “Aquí tienen a su obispo”, un hombre cercano, que con los sacerdotes se hace hermano con sus hermanos; uno de sus puntos fuertes es su trabajo con el laicado y con las religiosas, agregó.

En su oportunidad Mons. Cedeño manifestó que en el tiempo que ha estado como administrador apostólico ha podido «observar y descubrir el valor del clero, de las religiosas y laicos, los jóvenes ha sido algo hermoso. Acotó que se han vivido momentos de gracia en la espera y la oración, y ahora hay que prepararse para acoger al nuevo pastor.

Finalmente le dijo al obispo electo: “Venga contento y tranquilo porque encontrará una Iglesia ávida en trabajar”.

Por su parte, Mons. Edgardo Cedeño Muñoz, SVD, en una breve intervención recalcó: “Siempre me ha gustado trabajar en el campo y también en lo urbano; el Espíritu del Señor me ha empujado a esta experiencia. La sabiduría viene de ustedes, mis hermanos, de donde tengo que aprender; pozo donde tengo que beber. Permítanme entrar a sus comunidades, a sus parroquias y sobre todo en su corazón”.

A nombre del clero, el P. Teobaldo Quirós, rector de la Catedral San Juan Bautista, le dio la bienvenida. Recordó que se estuvo «hace meses en la oración y en la espera” e hizo alusión a la frase de Mons. Uriah Ashley: “Tendrán un obispo de acuerdo al Corazón de Jesús y eso es lo que Dios quiere”. Finalmente realizó también alusión al nuncio cuando advirtió que esto es una continuidad al referirse a la designación de un obispo.

Delegados de la Palabra, religiosas y laicos manifestaron la disponibilidad de colaborar con su nuevo obispo, en la figura de Edgardo Cedeño Muñoz, un sacerdote que ha evidenciado la disponibilidad para hacer presente esa nueva evangelización de San Juan Pablo II, de ser esa Iglesia en salida que proclama tan vehemente el Papa Francisco, y en comunicación y comunión, según el espíritu de su congregación religiosa.

Por el momento, Mons. Edgardo Cedeño Muñoz se mantiene en la parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa esperando el día de la ceremonia oficial en que asumirá como obispo, el 5 de diciembre de 2015.

Entramos en el último mes del año 2015. Un año que ha estado cargado de sorpresas inesperadas que han sido más para bien (gracias a Dios) que para mal.

Una de ellas ha sido la designación de Edgardo Cedeño Muñoz, SVD, como obispo de la Diócesis de Penonomé, en Panamá.

La ceremonia oficial se celebró el 5 de diciembre y fue presidida por el nuncio apostólico Mons. Andrés Carrascosa Coso. Además estuvieron presentes los obispos de las diferentes diócesis de Panamá, principalmente el arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa, el cardenal José Luis Lacunza (otra gran bendición para Panamá este año), y Mons. Uriah Ashley, a quien reemplazará el nuevo obispo.

Otro aspecto que hay que destacar es que tanto en la ciudad de Panamá como en Penonomé le fueron entregadas las Llaves de la Ciudad a Mons. Cedeño Muñoz, en señal de reconocimiento por la labor que ha realizado como pastor de la iglesia católica de la congregación de los Misioneros del Verbo Divino.

La comunidad penonomeña preparó varios carteles de bienvenida para Mons. Cedeño Muñoz, los cuales pudieron ser vistos por él mismo durante su recorrido entre la alegre multitud, una vez recibió oficialmente su nueva designación.

El sábado, 20 de octubre de 2018, el Nuncio Apostólico de Panamá, Monseñor Miroslaw Adamczyk, vino a la Isla Bocas con su agenda del trabajo para visitar a la prelatura Nuestra Señora del Carmen de Bocas del Toro. En su visita, él presidió la santa misa de la vigilia de la cita eucarística, el 20 de octubre que sucedió en la Parroquia Santa Isabel Hungría de Changuinola. Después de la misa, el Nuncio, Monseñor Miroslaw con el Obispo de la prelatura de Bocas del Toro, Monseñor Aníbal Saldaña Santamaría, OAR., asistieron en la actividad con los jóvenes que vinieron de diferentes parroquias de la prelatura para participar en la cita eucarística en el domingo, 21 de octubre de 2018.

La noche de la vigilia de la Cita Eucarística, fue llenado por muchas actividades espirituales como animación del grupo música Ágape, la adoración que fue dirigido por el padre Pepe, la confesión y el testimonio de algunos jóvenes sobre sus participaciones en el grupo juvenil. Las actividades en la vigilia fueron muy organizadas por el grupo y los Jóvenes de la Parroquia Santa Isabel Hungría de Changuinola.

El día siguiente, el domingo, 21 de octubre realizó la misa de la cita eucarística. La misa empezó a las 10 de la mañana. El Nuncio presidió la misa y lo acompañó el Obispo Aníbal, OAR., con 11 sacerdotes que trabajan en la Prelatura de Bocas del Toro.

Los sacerdotes cumplen su misión principalmente a través de la administración de los Sacramentos como la Eucaristía y la Confesión, mientras que un hermano lo hace por medio de su profesión o habilidades trabajando como por ejemplo de mecánico o enfermero.

Esto es debido a que al sacerdote se le exige que vaya más allá de sus estudios filosóficos y teológicos; un hermano puede escoger cursos que vayan de acuerdo a sus intereses y sean acordes con las actividades de la misión de la Sociedad del Verbo Divino.

Al igual que cualquier hermano de otra congregación religiosa, un Hermano SVD está llamado a poner el Evangelio en acción. Su llamado constante es para ser un “testimonio” del Evangelio; se compromete con la Misión a través de su profesión o habilidades. En palabras de San Agustín podemos resumir la misión de un hermano: “Como tú, soy un ser humano; contigo soy un Cristiano y por Ti soy un hermano”.

Si estás interesado en la vida de los hermanos en la congregación, escríbenos

¿QUÉ ES LA VOCACIÓN?

Todo cristiano, a través del sacramento del bautismo, recibe un llamado o vocación para servir a Dios y la humanidad; para ayudar a construir el Reino de Dios en las circunstancias de su propia vida. Esta vocación puede ser vivida de diversas maneras – como una persona casada o soltera o como sacerdote, hermano religioso o hermana.

¿CÓMO SÉ CUÁL ES MI VOCACIÓN?

Identificar tu vocación muy a menudo viene a través de un proceso de discernimiento y ese proceso puede empezar en la niñez y continuar apropiadamente en la juventud y la madurez. Discernimiento significa escuchar, orar, permanecer abierto, estar cerca de Dios y buscar de manera verdadera la vocación a la que Dios te está llamando.

¿PODRÍA TENER VOCACIÓN PARA SER UN MISIONERO DEL VERBO DIVINO?

¡Eso esperamos! Si tienes la vocación de convertirte en un Misionero del Verbo Divino, estarás uniéndote a una de las órdenes religiosas católicas más grandes que crece rápidamente, es activa y que cuenta con gran diversidad de culturas.

Fundada por San Arnoldo Janssen en 1875, la Sociedad de los Misioneros del Verbo Divino ahora tiene más de 6000 miembros sirviendo en más de 70 países alrededor del mundo.

Estos hombres han respondido al llamado de Dios convirtiéndose en misioneros en el ministerio más exigente de la Iglesia. Como Misioneros, en primer lugar y con preferencia, trabajamos allí donde el Evangelio aún no ha sido predicado o lo ha sido en forma insuficiente y allí donde la Iglesia local no pueda valerse por sí misma (Constituciones de la Congregación del Verbo Divino 102).

Dios nos habla a su manera usualmente usando cosas ordinarias y experiencias de la vida para ampliar nuestros pensamientos y para despertar nuestros sueños y esperanzas. Puedes preguntarte a tí mismo:

¿Cuál es tu sueño para tu vida y para tu lugar en el mundo de Dios?
¿Has respondido al llamado de Dios?
¿Estás abierto a los desafíos y la Aventura?
¿Cuál es tu Misión? Como Misioneros del Verbo Divino, “Su Misión Es Nuestra Misión”.

 

¿Te gustaría ser parte de esta Misión?

Si crees que Dios puede estarte llamando o a alguien que conoces a la vida como misionero sacerdote o hermano, nuestra congregación podría ser el lugar adecuado para ti. Escríbenos y hablemos de tu vocación.

Introduction

Since the 80´s, Nicaragua and Panama , being still districts belonging to their respective Provinces, were already receiving students from other countries for an OTP experience. In evaluating these experiences we realized that they have been enriching, not only for the SVD seminarians and brothers in the discernment of their vocation and missionary profile, but also for the SVD community. As the new Central American Region came into existence in the year 2005, we see the need to continue with this practice of the Congregation as an important element of the formative process of the SVD students that also plays a positive role in the dynamics and development of the Region.

For this reason, at the district and regional levels, we are devising the new crosscultural formation program, systematizing the different practical aspects that may contribute to the success of a PFT experience in our central-american reality.

I. EXPOSITION OF PRINCIPLES

1. The Sending Province / Region :

One must consider the PFT experience as an important part in the stage of formation and of the missionary experience of the SVD students. The fundamental axes of this stage are: a different culture, the local SVD community, life in common, and the sharing of the same mission within the characteristic dimensions and the missionary charism of the SVD.

It is important to indicate that the PFT is not a phase to resolve personal problems known beforehand, to get rid of the difficult cases or to test a doubtful vocation. The sending Province should provide the necessary information on the expectations, talents and other preoccupations of the student.

2. The PFT Student:

The student carries the main responsibility for the success of his own PFT experience. He has the following responsibility of:

Learning: The missionary work, especially when it is carried out in another culture, requires enormous capacity of learning. Therefore, the student of PFT should be dedicated and diligent in learning the new language and culture. One must always keep in mind that this process requires patience, an effort to listen and a readiness to adapt to the realities, demands and inconveniences of the new culture.
Participating: The PFT experience gives the student an opportunity to test in practice some of his ideas about crosscultural life and ecclesial ministry. The practical experience can stimulate a greater maturity in these same ideas. It is expected that the student contribute with his gifts and talents in the works that the Society carries out in the new central american Region and within the community and its coordination, show the readiness to collaborate in all the works that the pastoral team carries out.
Reflecting: In the experience of living in another culture it is extremely important to continue reflecting on the new spiritual, social, political, cultural, and religious reality. It is recommended to have a kind of personal journal to take note and to evaluate the notable experiences. Besides, it is required to maintain an adequate contact with the spiritual director.
Praying: The PFT experience puts the student in front of the challenge to discover the presence of God in a new religious and cultural context. Prayer is the womb of this discovery and of all pastoral work.
Evaluating: It is necessary to continue periodically with the evaluations that provide space so that the student can make adjustments in his journey and make use of his time better.

The Receiving Region CAM :

The PFT student comes to do an experience of religious life in an SVD community – where in the concrete he lives and works – and to get to know a different people. He should not be treated as a «semi-priest» or a person who comes to solve the personnel problem in the region or in the pastoral work. It is understood that the PFT student comes to learn by serving and by developing his missionary and religious vocation. He comes not only to receive, but also to give. The PFT is an SVD seminarian or Brother who carries out this experience as part of his juniorate, who lives a new stage of his life and who comes to be formed. He is understood that the PFT confrere is in a stage of self-formation and must have an adequate accompaniment. The region should organize said accompaniment in various levels: in the spiritual level, level of the local SVD community, and in the level of intellectual formation and reflection of lived experiences.

The Central American Region can receive four confreres at the same time for this PFT experience.

 

II. SPECIFIC OBJECTIVES OF THE PFT EXPERIENCE

1. Encouraging the student to define his SVD identity within the context of the crosscultural experience. This implies the capacity to perceive the presence of God in the other, that «the other» be a sacrament of God for the student and also that the student be a sacrament of God for the other.

2. Helping the student to focus his identity as minister in being a Divine Word religious missionary. This is still more important for the students in preparation for the priesthood because thus the ministry is not reduced to priesthood only.

3. Helping the student to listen, observe, and wait before working. Every time that the student is found outside of his own cultural context, it is essential that he learn this listening attitude immersing himself in activities.

4. Accompanying the student in his experience of living in a crosscultural community. The PFT experience will give the student a stronger opportunity to live in a multicultural community. To learn to work in multicultural pastoral teams is an essential aspect of our common life as SVDs.

5. Supporting the student in his reflection on his life as a missionary. The essence of the PFT is not the pastoral work, although this may be indispensable. The essence of the PFT is the reflection on the experience to work in a crosscultural context.

6. Introducing our formandi to the quadruple prophetic dialogue of the SVD in a practical and concrete way.

 

III. STEPS TO CARRY OUT THE PROGRAM:

1. Before the arrival:

Before the student leaves the country, he begins the preparation for this experience. This consists, on the one hand, in studying the program of the crosscultural experience that is sent to those who express their desire to do their PFT in Region CAM. It is recommended also that the student try to acquire a preliminary knowledge about the reality of the countries that compose the Central American Region: Nicaragua , Costa Rica and Panama . As much as possible, the interested confrere will try to be familiar with the basic literature on the culture and anthropology of the abovementioned countries. The themes that are very important in this aspect will be the following: knowledge of his own culture, how to recognize the culture of a person, the importance of culture in the personal and community life. For such purpose, the sending Province can organize courses or preparatory workshops, especially if there are various candidates who will be doing the PTF experience.

Part of the preparation for this experience, is the elaboration of a personal project for this time. This project will contemplate the challenges in the personal environment that the seminarian or brother proposes, his expectations, hopes and fears. It is obvious that this project can be very different from what can be carried out in the concrete situation and seeing the possibilities. It is important also that he has expectations, goals and personal challenges at the start of the program, although the project is personal and flexible, still open, but equally realistic at the moment of the elaboration. This project will be the starting point for the accompaniment on the part of the responsible for the program as well as for the person who will accompany the student.

The sending Province prepares the necessary traveling documents and sees to it that the candidate have some basic knowledge of the language before coming to the Region CAM. At the same time, in the Central American Region, the Regional Superior, the District Superiors and the Director of the program, after talking with the members of the SVD communities, choose the place which can provide the student the best conditions for his transcultural experience. A community to be chosen must have a person to accompany the student more closely. At the same time, the pastoral work, the conditions and the SVD way of life would help him in his vocational and spiritual growth and missionary commitment . As soon as the place (the country) where the PFT student will be working in the first phase of the program is determined, the migratory procedures will be initiated. The superiors of the sending Province should communicate with the regional of CAM to receive the information on the migratory requirements of the country and initiate the arrangements of the necessary documents.

2. The Start of the Experience:

On his arrival, the student will be cordially welcomed by the regional or another member of the regional council together with the responsible for the program.

As it is a new experience and culture for the student, a two-week period can be utilized to familiarize himself with the place and the environment, before entering the more formal part of the program. Those who do not speak the language will have to take a language course to acquire sufficient knowledge of Spanish.

After acquiring a working knowledge of the language, the student begins a phase of introduction to the culture of the country and to the orientations and concerns of the region. An intensive course of one month at least is recommended. During this course, visits and trips to notable historical and cultural places of the country can also be included.

Also it is important and recommendable that the student do a tour to the different SVD communities and places of work of CAM , to know better the environment of the Central American reality.

3. During the OTP / PFT Experience:

After the course of language and culture, the student enters a phase of accompaniment during the remainder of the time of the PFT by way of permanent formation, participating in the meetings of the community in all levels: assemblies, retreats, chapters, formation courses, rest and recreation. During the time of the PFT, the evaluations are done according to the schema that is utilized in the Region. The PFT experience is programmed for two or three years in the country, according to the agreement with the sending Province. After the time of introduction there should be a more extensive period, like a year and a half, of a concrete experience in particular community. At the end of the program, the student has the option – in agreement with the director of PFT, the companion and the Regional – of a shorter experience in another environment, within the same Region.

4. After the Experience:

On his return to the province of origin, it is very important that a program of reintegration be organized so that the student can return to his own culture, process the experiences he had in another culture and obtain more benefits out of this experience. It will be also a time to see what can he contribute to his own culture out of what he has seen and lived in another space and cultural environment. It will be also a time – and a need – to take up again points seen as deficient or points dealing on personal, affective, spiritual and psychological maturity which have to be worked so that the student advance in his journey as follower of Jesus.

 

IV. PERSONNEL INVOLVED:

1. The Regional Superior

The regional of CAM is the first responsible for the formative process of PFT. Along with his Council he should see to it that the Regional Program of OTP is carried out, know the student and find the time to talk and to know his preoccupations throughout his crosscultural experience.

2. Director / Guide of the Program:

A PFT Program Director is appointed who should have sufficient authority and endorsement of the region to assure the monitoring of the program presented and to be able to act in case of some conflict.

The director is the contact person for the students, the companions, the formators and all those who have something to do with the program. His role is seen in a bridge. For this reason, it should be someone who has the necessary time to be with the PFT students. An important part of his job is to meet with those who accompany the students in the communities of work and mission. This he can do during his regular visits and contacts with the students in their respective communities.

The director has to see to it that the candidate has spiritual accompaniment. This does not exclude the possibility that the PFT student seek a confessor and spiritual director of his choice, but the director has to make sure that he is informed about the progress and the spiritual journey of the confrere entrusted to us. It is about knowing the student´s welfare – spiritual and vital – in religious life. A personal accompaniment is needed.

Another duty of the PFT Director is to take charge of the cultural insertion and the language course of the students. Similarly, he has to make sure that the students have sufficient space and time to develop the dynamics of his own group, to evaluate, to plan, to enjoy, to express themselves and to develop their own initiatives.

The director must also act as mediator in the event that there are problems and conflicts between the student and the community and/or his work. The designation of the director / guide does not reduce the importance and responsibility of the regional superior, his council, the mission procurator, and those responsible for the formation in the region.

3. The Person Responsible in SVD Community:

In the SVD community where the student resides, there should be a confrere responsible in helping him to grow in his religious and missionary vocation. If the is in a parish his immediate superior is the parish priest who should be aware of the program, who should be willing to collaborate in the terms presented, and should take part in the Regional Commission of Formation accompanying the student in the program of the PFT experience. This confrere will also see to it that there would be a healthy variety of experiences and works and that these are evaluated. Besides, he is responsible that the experience of the PFT be lived from a point of view of religious life (aspects of prayer, community life, following of Jesus, and spiritual growth). He assures also at the level of the community that the student receive subsidy for his material needs (pocket money) and have sufficient time to read and to rest.

 

V. THE REFLECTION:

The director of the program PFT is responsible for the formation of the student, the reflection of his praxis and his crosscultural experience. This monitoring and reflection refer to something like the permanent formation of the student. For this purpose, every three months, encounters, workshops and evaluations are organized. The director of PFT should see to it that these evaluations work properly. These encounters will offer the possibility to deepen themes of actuality and of difficulty for the student. Also in the plannings of the community where the student is received, and in his own project, these spaces of formation (courses, encounters, meetings, etc.) have priority over commitments which are clearly of work-related. These meetings are organized by the director of PFT, the responsible for accompaniment and the student. The responsible for the accompaniment should suggest also other experiences like courses and retreats that are given at the level of the Conference of the Religious or others.

Plan of Evaluations

1. SVD Community Level: once a month and when there is a need.

The confrere responsible in the SVD community should see to it that these evaluations are carried out– these can be done informally. In this level, the evaluation should be focused on the integration of the student in the life and work of the community. Also they have to encourage, to correct and to strengthen the young confrere in the PFT process.

2. With the director of the PFT program: every three months.

Here the evaluations at the level of the community and the journey of the student plus personal matters go hand in hand. His desires, difficulties, conflicts, and spiritual matters (as mentioned above) are also taken into consideration. An important part of these evaluations will be the monitoring of the personal project that the student has brought from his province of origin and which he continues elaborating. It is necessary to prepare the themes of formation for these encounters.

3. With the Regional Formation Team: three times during the experience PFT.

Every seven / eight months the student will present in writing to the director of PFT and the Regional Formation Team the evaluation of his PFT experience based on four points:

a) Spiritual life: personal prayer; spiritual direction; participation in the Eucharist, in community prayers and in the prayers of the people; emotional Development; affective life and relationships; the vowed life.

b) Community life; Identification with the SVD and the feeling of belongingness to the Congregation; Integration with the confreres in the community; Teamwork; Cooperation in community activities; Simplicity in the way of life; Fraternal Correction.

c) «Academic»: Cultural adaptation; Participation in the religiosity of the people; Private Reading; Courses of language, culture, theology

d) Apostolic life: Commitment to the pastoral works; Initiative and capacity to organize; Journal of the apostolic experiences; Attendance in the pastoral meetings of the local Church; Pastoral work and the Vows; Openness to reach out to and relate with the people.

4. At the end of each experience:

This evaluation is done in cases that there are two different types of experiences, for example in the different parishes or two countries with different realities. The student does the evaluation of his experience with the director of the program. Likewise his parish priest does it or another confrere responsible the SVD community. These evaluations are complemented and integrated to reach finally a global evaluation of the experience.

5. At the end of the PFT experience:

At the end of the PFT period, a general evaluation of the experience of the student and of the program proposed will be done. The participants are the regional superior, the members of the Regional Formation Team and the students who prepare in writing the final evaluation of all their crosscultural experience. Out of this evaluation of the team, reports will also be sent to the sending province and to the competent superiors.

 

VI. FINANCE:

1. During the initial period of the PFT experience (study of language and culture), the SVD Central American Region shoulders the expenses the student for his board and lodging and personal expenses.

2. During the phase of pastoral work, the parish and the SVD houses will assume the expenses of the student of PFT: board and lodging, pocket money, trips, clothes-footwear, formation.

3. The sending province that shoulders the following expenses:

• Roundtrip ticket; tuition fees; materials and school activities for the study of language and culture.

• Migratory Documents.

• Insurance for greater medical expenses and expenses for dental treatment,oculist, etc.

• Extraordinary Expenses.

4. There can be private arrangements among the provinces.

5. The corresponding payments will be done through the Mission Offices of Techny (USA) or San Augustine ( Germany ).

 

Conclusion

According to the SVD Constitutions (Const 515.3), the experience in different cultural environment is important in the journey of the SVD. For this reason, the Central American Region, within its limitations, wants to contribute so that some seminarians and Brothers of other provinces can consolidated themselves in their following of Jesus, the Word Incarnate in our culture of Nicaragua, Costa Rica and Panama.

Said program is presented as guide for the experience SVD life and still will be analyzed and finally approved by the new Commission of Formation of the CAM and the Regional Superior with his Council.

Managua – Panama City , May 25, 2005