ESPIRITUALIDAD EN EL VERBO DIVINO

Hablar de espiritualidad en el Verbo Divino significa hablar de vida, la vida en el Espíritu. Un estilo de vida orientado por lo que creemos, por Aquél en quien creemos. La espiritualidad de la SVD es la experiencia de fe de nuestro fundador: su legado a esta familia religiosa.

Nuestra espiritualidad se caracteriza por dos cosas: Creemos en la Trinidad, y significa que somos diversos, de distintos pueblos y culturas, y queremos vivir unidos. Formamos muchos rostros y un solo corazón. Creemos en la Palabra hecha carne: queremos caminar por donde Jesús caminó, apasionados por los necesitados.

Nuestro Carisma

El carisma de la Congregación  es aquello que nos caracteriza la vida y trabajo. Es el legado que nos dejó San Arnoldo Janssen, algo que en todos los países nos identifica como Misioneros del Verbo Divino. Es  lo propio y específico que nos caracteriza al lado de otras Congregaciones en la Iglesia.

¿Qué nos caracteriza?

Objetivo de la misión: construir el Reino de Dios, el estilo de vida de Dios, la unión de los seres humanos en el corazón de Dios. La SVD acentúa la diversidad y la universalidad. Dios nos quiere a todos, y nos ha hecho diferentes, diversos, para que vivamos unidos.

Foco de la misión: en qué consiste nuestra misión hoy. Lo concretizamos en el diálogo. Misión es dialogar con otros seres humanos diferentes. El Reino de Dios se hace presente en nuestra vida cuando salimos de nosotros mismos y dialogamos con las personas diversas a nosotros.

Caminos para la misión: Lo que está siempre presente en nuestro trabajo misionero: la comunicación de la Palabra de Dios, encarnando una espiritualidad del diálogo; la Palabra escrita en la Biblia, esa Palabra testimoniada en experiencias de vida avaladas por Dios; el compromiso por los valores del Reino (la Palabra vivida), sintetizados en la justicia, la paz y el cuidado de la creación; la animación misionera, la Palabra anunciada a otros pueblos y culturas. Estos caminos es lo que caracteriza a un misionero del Verbo Divino. Ahí se concretiza el carisma de la SVD.

Compañeros de camino en la misión: nuestros interlocutores, especialmente los pobres y necesitados, los que no conocen la fe cristiana o la conocen débilmente, los pertenecientes a otras culturas y a otras religiones.

Es, precisamente, este carisma misionero y esa espiritualidad lo que nos caracteriza a nosotros, y lo que queremos compartir con los laicos que nos acompañan en la misión, buscando a Dios por los senderos de la SVD. Ojalá que también muchos de ellos lleguen a sentirse parte de nuestra familia religiosa misionera.